23 de Diciembre de 2001
CRONICA
CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA
LA BARRA POP
Comente aquí de esta noticia

CRONICA
Le ponen fianza a la Corbat
¡Cuatro afortunados dieron mansa tolola al "Palo Diario"!
Feroz paliza a taxista por estacionar frente a mall
¡Geisha desnudó su alma a La Cuarta!
Odisea de mami para rectificar nombre de su peque en el Civil
Acusan a "criatura de la noche" y amante de secuestrar mellizos
Fuerza Social a la caza de barra lateada
Lavín ordeñó su Vaca en comuna "enemiga" como gesto de unidad
Presi de la Cámara exige renuncia de intendente por lío de la basura
Cardenal distinguió a empresario buena tela
Santiaguinos apretaron en patota a tomar sol playero
Estudio a concho de intereses en tiendas
Minijaguares también van en la parada de capacitar al gratín
La Iglesia predica y practica
¡También hay gente que los quiere, eh!
Bestia de dos patas torturaba a perrita quemándola en la calle
Navidad que da gusto
Multicanchas y flor de sedes comunitarias en III Región
8 mil kilos de cuetes en Coquimbo
Se disparan incendios forestales en Ñuble
Mapus se toman terrenos donde se construye el bypass Temuco
Dedo en la llaga
La Ficha Pop

 
Compartimos los más íntimos secretos de la esposa del samurai gato de campo en la piscina, jacuzzi y dormitorio de su mansión
¡Geisha desnudó su alma a La Cuarta!


Haciendo gala de un profesionalismo a toda prueba, el diario pop se lanzó a la esforzada tarea de escudriñar lo más profundo del alma de Anita Alvarado, la geisha chilena.

(Foto: Víctor Ulloa)

La mansión de Chicureo está llena de estatuas de mármol, pero no hay mejor material que la carne para cincelar una obra de arte.

(Foto: Copesa)

Anita adora a sus hijos, Felipe, de 9 años, y a Angie, de 11.

(Foto: Copesa)

En Japón preparan libro sobre su vida
Las confidencias más cototudas las escuchamos en la tibia intimidad de su dormitorio, rodeados de cuadros eróticos y bajo la atenta mirada de un elefante de peluche, casi a tamaño natural.

Mirando fijamente la inquietante y enhiesta trompa del paquidermo, Anita nos susurró que, hasta ahora, ningún policía ha osado llegar hasta su puerta.

- Pueden investigarme, pero no acosarme. Especialmente ahora, que en Japón los dueños de la firma donde trabajaba mi marido han dicho que no pueden pedirme cuentas. Además, pienso divorciarme. Un matrimonio no funciona por teléfono.

- Antes de levantarme, concédeme, Anita, dos primicias, para ser llamado Gran Califa por mis estimados colegas.

-Allá van, como regalo de despedida: Primero, una editorial japonesa lanzará al mercado un libro sobre mi vida. Algo así como mis memorias. Me convertiré en best-seller.

- ¿Y la segunda?

- Estoy embarazada de cinco meses, pero no se lo cuentes a nadie.

- Te lo prometo, pero dime, ¿quién es el afortunado padre de la criatura?

- Ése es mi secreto.

- Adiós, mi hermosa geisha. Desde hoy serás el cerezo en flor que acompañará mis sueños más preciados.

-¡Chao, gordi!

Estamos en todas. Esta sí que es exclusiva a nivel galáctico.

La Cuarta, el diario que no se agacha ante nada, pasó la feroz canícula de ayer disfrutando a lo marajá de los encantos y comodidades de la mansión de Anita Alvarado, la geisha chilena que enloqueció a un samurai japonés acusado en su patria de chorearse 11 millones de dólares desde la firma donde trabajaba.

Ahora Yuji Chida está preso en Tokio, mientras que su legítima esposa -transformada en heroína nacional-, goza junto a sus amigos de la piscina de su pagoda de oro, en Chicureo, y de las ganancias que le proporcionan el pub restaurante "Delirio Caribeño", de Providencia, y su clínica médico-dental "Getsemaní", en Ñuñoa.

Llevados por nuestro celo periodístico y poniendo en riesgo incluso la estabilidad conyugal, seguimos a la inquieta Anita a través de toda su casa, tratando de no mancillar el mármol ni empañar los bronces, mientras recibíamos sus más recónditas confidencias.

Empezamos en la piscina.


- Dime, cariño, ¿sabías que Yuji era más ladrón que gato de campo?

- Jamás de los jamases. Cuando lo conocí, creí que era un millonario. Todos sus amigos se abanicaban con los yenes y los dólares. Yo tampoco preguntaba mucho, porque a los hombres japoneses no les gusta que las mujeres se metan en sus negocios.


- ¿Ha cambiado tu vida con la publicidad que se ha hecho alrededor de tu silueta?

- ¡Pero claro que ha cambiado! Imagínate, gordi, que en los últimos días, en el "Delirio Caribeño" hemos tenido que poner mesas hasta en el techo. El local pasa repleto. Y qué decir de tus colegas. He concedido unas cincuenta entrevistas. Incluso las revistas más pirulas quieren hablar conmigo.


- Si yo fuera tu asesor de imagen, te recomendaría que empezaras a cobrar...

- Lo estoy pensando.


- ¿Cuánto le cobrarías a Carcuro por presentarte en el "De Pé a Pá"?

- Lo mismo que le paga a la Bolocco.

¡Glup!

Luego de refrescarnos en su fastuosa alberca, la seguimos hasta el jacuzzi, donde, mártires de la profesión, continuamos con nuestro esforzado trabajo.


- Las fotos de tu casa recorren Chile. La firme: ¿Cuánto te costó?

- Se ha dicho que dos millones de dólares. ¡Ojalá! Costó sólo 700 millones de pesos y como tú puedes ver, encanto, no tiene 20 habitaciones, sino que sólo siete.


- Es una mediagua de película, en todo caso...

- Claro, si tú te fijas, darling, la escalera está copiada de "Lo que el Viento se Llevó".


- Un sueño hecho realidad.


-
Siempre soñé con encontrarme un viejo rico. Y, bueno, al que le gusta, tiene que pagar.


- ¿Cómo encontraste este condominio?

- Recorrí muchos. Me gustó bastante uno que hay en Lonquén, pero, para serte franca, agudo reportero, yo ya no estoy para vivir al lado de un basural. ¿Captas?

- Lógico. Después que reventó el escándalo, ¿no has tenido problemas con tu pirulo vecindario? No faltará a quien se le caiga el pelo...

- Todo lo contrario, espléndido varón. Vino un comité a darme su más amplio apoyo. Me alegré mucho. En todo caso, como mi vida es mi vida, a los que no están de acuerdo conmigo, los mando a la cresta. ¿Estamos o no estamos?

 
lacuarta@copesa.cl
Derechos reservados COPESA
Este sitio es parte de la red Terra Networks Chile S.A.
NOINDEX