- Oiga, no corte. ¿Puedo hacer un reclamo?
- Noche de paz, noche de amor... Pero, en fin, ¿de qué se trata?
- Es que está quedando la escoba todos lo días con un grifo que unos pelusones abren para bañarse.
- Me pongo la zunga pascuera y parto a refrescarme. ¿Dónde queda?
- En calle vecinal, entre Panamericana con Club Hípico. Esta bien que se refresquen porque con estos calores a todos nos viene bien un chapuzón. El problema es que hay tontones que se ponen a tirar barro y agua a los que pasan por ahí. Para qué le digo los autos.
- Hay que hacerles una china a los pasados para la punta.
- Nadie se atreve, porque son groseros y prepos. Hay mucho volado y con sus leseras contagian a los niños. Lo peor es que cualquier día se va a producir un atropello y va a quedar la llantería con la desgracia.
- ¡Tssss...! Y la mansa cuentecita de agua. Le pasamos el dato a los pascuales para que se pongan el traje de hombre rana y pongan orden en el acuario.
¿Dónde está Hugo Carranza?
- Amigos de La Cuarta. ¿Puedo aprovecharme del espíritu navideño?
- ¿Cómo le vamos a decir que no?
- Me llamo Luis Castillo Meneses y lo llamo desde Rancagua para que me ayuden a ubicar a un jefe que yo tuve cuando trabajé en Santiago.
- ¿Le quedó debiendo billete?
- Na' que ver. Todo al día. Es para agradecerle todo lo que me ayudó y enseñó.
- ¿Y por qué no lo hizo antes?
- Es que cuando uno es cabro, no piensa en eso. Sólo el tiempo lo vuelve más reflexivo. El se llama Hugo Carranza y era maestro en los establecimientos Oriente en Plaza Italia. Le estoy hablando del año 1968.
- ¡Pleno siglo pasado!
- Increíble, pero así, no más, es. Si alguien sabe de él, que por favor le digan que se comunique al teléfono 220501 de Rancagua, código 072, para poder decirle, personalmente: Muchas gracias, don Hugo.
- Más vale tarde que nunca. Seguro que lo pillan y podrán recordar viejos tiempos.