CHANCLETA: Una de las creencias ridículas de nuestro país (una de tantas) es creer que si nace una niñita, esto le produce decepción al padre. De ahí que le llamen "chancletero" a quien procrea sólo mujercitas. De partida, el asunto es despectivo, pues una "chancleta" es un zapato viejo o chala que ya no sirve. Afortunadamente, decirles "chancletas" a las guagüitas mujeres ya es una talla o broma que hace mucho tiempo perdió la categoría de ofensa.
HACERSE UN SIETE: El siete es una nota escolar muy buena, o sea, la calificación más sobresaliente, pero "hacerse un siete" no tiene nada bueno, ya que se trata de una rotura en la ropa la cual curiosamente es con forma de siete. Los mejores siete los producen los clavos en vestones y pantalones. Para desgracia de algunos flojos, éstos son los únicos siete que han visto en su vida.
A SANGRE DE PATO: Más claro y pronunciado a la chilena es: "a sangr'e pato". Con este dicho se hace referencia a cualquier cosa que se realizó sin aviso ni advertencia. Es algo "sin anestesia". Ejemplo: Nos descontaron "a sangr'e pato" la mitad del sueldo, de un solo tirón.