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| 01 de Enero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental Por el Dr. Cariño doc@lacuarta.cl
Ando con un cuchillo en el costado y no me lo puedo sacar, y todo por la fiesta de Navidad que me mandé. Tuve un año bastante bueno -sin sacarle pica a nadie- y ahorré unos morlacos para hacer una mansa ni que fiesta. Llené de regalos a mi hija de cinco años y a mi mujercita, que tiene curvas donde se debe y en abundancia, le compré un bikini matador y un vestido verde. Yo trabajo de noche, pero me las arreglo para que estemos juntitos. Después de la cena llegaron los invitados y lo estábamos pasando de miedo hasta que llegó el Jaime, un compadre medio entrador para sus cosas. Y viene el fulano y brinda, deseando que yo encuentre una buena pega de día. Todos se reían y celebraban, pero yo me anduve poniendo cachudo, así que lo llevé a un rincón y le hice soltar la pepa. Resumen: El Jaime, como huasca, me dijo que trabajando de día podía cuidar mejor a mi mujer. Desde entonces ando más celoso que el Moro de Venecia y por ahí como que anduve mal y atrinqué bien fuerte a mi mujer. Ella, que es bien dama, me sacó la madre, me tiró el vestido seguido del bikini y ya no me habla. Imagínese el nuevo año que vamos a tener. No sé cómo resolver el kilo de dudas que tengo. Cachudo Mi perro:
Algo me dice que aparte de andar con el cuchillo en el costado, anda con el hacha clavado en la frente, porque ya me imagino cómo habrá sido la celebración. ¿Y qué me tiene que preguntar a mí si su mujer le anda tejiendo gorritos? Usted es quien la conoce bien, por algo se casó con ella. Y algo más importante, usted es amigo del Jaime. Dígame una cosa, ¿ese gallo no tendrá una bien ganada fama de cahuinero e irresponsable? Porque eso de venir y decirle al dueño de casa que cuide su pendorcha, sobre todo cuando tiene curvas para regalar, es muy de roto. Algo me dice que el tal Jaime le tiene una envidia bárbara y no encontró nada mejor que meterle la duda en le sesera. Con los dos antecedentes, su mujer y el Jaime, estará en mejores condiciones que yo para saber cómo se está barajando el naipe. No le niego que un monumento con el maridito trabajando de noche es una tentación como para enloquecer a cualquiera. Pero de ahí a creer que todos los compadres nocturnos anden delicados de cierta parte, hay un mundo de diferencia. Hágase un examen de conciencia, y si corresponde, póngase de rodillas y pídale perdón a su mujer. Aclare al tal Jaime apenas lo pille oreado y oblíguelo a explicarse. Ahora, si sigue teniendo dudas, lo mejor será que se consiga una pega de día. Dr. Cariño |
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