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| 02 de Enero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Con mariscos, asados y guatazos, la barra pop se repuso del hachazo para empezar el 2002 como lechuga ¿Quién les quita lo bailado?
Como ya es tradicional, el Mercado Central se convirtió en la parada obligatoria y en la farmacia de turno para los madrugadores con cuerda, esos a los que sólo un buen plato de ajiaco los resucita y un cototudo mariscal los deja como toritos. "A las cinco y media de la mañana había como mil personas reparando la mona o continuándola según sea el caso", comentó Wladimir, atento recepcionista de Don Augusto. A esa hora, cuando ni siquiera el gallo se pega la primera tonada, la barra, en lugar de gritar viva Chile o cantar el Himno Nacional como ha ocurrido otras veces, se identificó con el personaje principal de la telecebolla Amores de Mercado y gritó a coro ¡Pelluco, Pelluco, por qué te moriste Pelluco! Pero de los dramas de tevé, rápidamente se pasó a las hazañas. Roberto Cueto, garzón de vez en cuando, confesó haberse tomado todo el copete burbujeante de una sola sentada. "Diez, copas. No, como 14 copas de champaña chupé en una hora. Es que a mí no me pasa nada, tomo y tomo y quedo más parado", se cachiporreó el hombre con la voz bien traposa. Diego Chávez e Iván Cubillos, mientras se comían un potente cebiche, se fueron en la profunda. "Este año valió callampa. La gente tiene miedo, no hay pega, los locos andan puro choreando. Pero claro, uno se toma un copete, se come un asado o un plato de mariscos y después anda llorando porque no tiene ni uno", se sinceraron. Afuerita, en el Parque Forestal, la cosa era distinta. Las cerca de cuarenta personas que estaban regadas en el césped no comían, ni bailaban ni reían, nada más roncaban. Pero aunque el ruido de cortar troncos podía escucharse a distancia, al otro lado del Mapocho la fiesta estaba recién empezando. Y es que a "El Cambia'o" y su grupo de amigos de la calle les da lo mismo que sea 1 de enero. Para ellos el Año Nuevo no termina mientras no se esté seco. "Nunca falta, socio, nunca", dijo mientras destapaba una cerveza. A metros del Parque O'Higgins, el olor a asado era inconfundible. Sólo guiados por el olfato, La Cuarta se hizo presente en la gran fiesta familiar chilena que como todos los años comenzó temprano con choripanes con mayo, ensalada a chilena y costillar de chancho. "Nos acostamos a las cinco de la mañana y llegamos al parque a las nueve y media. Es que para pasarlo bien y agarrar una parrilla, hay que llegar temprano. No importa el sacrificio", dijo Nora Sepúlveda, tía abuela de cinco cabros chicos. Don Jorge, miembro de la numerosa familia Quilape Cariqueo de Maipú, dijo que pese a la cesantía, el hombre honesto tiene que por lo menos pegarse una buena farra. "Aunque sea una vez al año, pa' qué vamos a andar puro sufriendo", verseó. Los niños, por su parte, fueron los más contentos con el feriado en el parque. La laguna Cerro Chino se convirtió en cototo balneario, donde los chiquiturris, a quienes poco les importa que el agua no esté limpia, los pasaron del uno jugando a las bombitas y tirándose piquerazos del puente.
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