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| 03 de Enero de 2002 | |||
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Celebración: Mucho ruido y pocas nueces Provistos de banderas argentinas, bombos y cornetas, los grupos gritaron en favor del nuevo mandatario y cantaron el himno del peronismo. Observadores dijeron que el arrastre de Duhalde, expresado en la cantidad de manifestantes en la calle, era bastante precario. Otros dijeron que se trataba de lúmpen contratado en barriadas populares, para darle el carácter de un apoyo popular. Mientras que en la ceremonia en la Casa Rosada, que comenzó con retraso, Duhalde recibía la banda y el bastón presidenciales de manos del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Caamaño, en las afueras sus seguidores tocaban los bombos, cantaban y bailaban. Con la toma de posesión de Duhalde se cierra la crisis institucional desatada a partir de la renuncia de Fernando de la Rúa, el 20 de diciembre, dos antes de finalizar su mandato. Duhalde cumplirá lo que resta del mandato, que concluye el 10 de diciembre del 2003. Después de recibir los atributos presidenciales acompañado de su esposa, Hilda González, y de firmar las actas y cantar el himno nacional, Duhalde fue aplaudido por los asistentes al acto, que pertenecen tanto a su fuerza, el mayoritario Partido Justicialista (peronista), como a la Unión Cívica Radical y otras agrupaciones opositoras. La ceremonia duró sólo cinco minutos y el nuevo mandatario no pronunció ningún discurso.
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