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| 05 de Enero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Aprovechó que llegó cocido y se lo cortó con un cuchillo Mujer dejó mocho al marido por mujeriego y bueno para el copete Ana Alves da Silva, que se desempeñaba como empleada doméstica, estaba cansada de los devaneos de su esposo y en varias oportunidades le había advertido que si no cambiaba, que si continuaba con su vida disipada, le iba a costar caro. Claramente le había amenazado con cortarle el órgano sexual para que escarmentara. El caso ocurrió en el municipio de Arapiraca, a 150 kilómetros de la ciudad de Maceió, capital del estado de Alagoas, en el nordeste del Brasil. El vendedor de feria José Carlos Rozendo de Lima (25), esposo de Ana, nunca pensó que ella sería capaz de cumplir con sus bravatas y una vez más regresó borracho como pipa a su casa después de una juerga con mucho alcohol y muchas mujeres. Ana Alves esperó que se durmiera. Con suma delicadeza le bajo los pantalones y utilizando una afilada navaja le cortó el pene de raíz, el que luego arrojó a un baldío. "Sólo sentí un ardor debajo de la barriga", contó después el desolado marido en el hospital donde se repone. Admitió, también, que ahora es "un hombre acabado".
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