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| 05 de Enero de 2002 | |||
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Cantos, bailes y risas abundaron en su despedida Andrés Pérez partió en medio de un carnaval
Ni siquiera el implacable sol aplacó las ganas de los admiradores, amigos y parientes que acompañaron al director en su destino final. Rosa Ramírez, su ex esposa, llevó la batuta en todo momento ya fuera arriba de la micro o caminando. A su lado Mauricio González, Roxana Campos, Aldo Parodi, Andrés Pavéz, Rodolfo Pulgar, Erto Pantoja y Pancho Reyes aguantaban el calor y la secundaban en los gritos ˇViva el teatro!, ˇViva Andrés Pérez! En la Alameda, mientras los choferes de micro pateaban la perra por el taco -algunos casi echaban la máquina encima, no hay respeto-, los transeúntes aplaudían o alzaban su mano para saludar a la figura que llevó el teatro a los más pobletes (ofreció funciones al gratín en las poblas) y que hizo de este arte una fiesta.
ResponsoAntes de detenerse en la pérgola, la caravana hizo un arito frente a la escuela de Teatro de la Chile (Morandé 750). Allí Pérez fue ovacionado por sus alumnos. Un inolvidable momento, pero sin duda el instante más emotivo se vivió durante el responso del teatro Providencia. En la ceremonia celebrada por un curita amigo de Andrés -que hasta sacó aplausos con sus tallas-, nadie pudo contener las lágrimas cuando le dedicaron el tema "Un sueño imposible"... Qué más representativo para este Quijote de las tablas, que hasta en las peores circunstancias sacó adelante su obra.El sacerdote destacó las virtudes de Pérez y llamó a sus colegas a seguir su senda, a contribuir con su talento para mejorar este mundo. Unas dos mil almas se dieron cita en el teatro para acompañarlo en el adiós, entre ellos algunos rostros conocidos como Claudio di Girólamo, su hija Claudia y Vicente Sabatini, Marcela Osorio, su hija Pastora y su marido, Luz Croxato y Malucha Pinto. Más allá de los famosos, lo que más llamó la atención fue la presencia de chilenos comunes y corrientes que acudieron a expresarle su admiración a Pérez. "No lo conocí personalmente, pero gracias a una de sus obras, Noche De Reyes, descubrí el teatro. Yo admiraba su trabajo", dijo entre lágrimas Marcela una oficinista que no paraba de aplaudir. Pese a la pena que embargó a muchos, su despedida nunca perdió el carácter festivo, tal como Andrés lo había pedido. "Cuando me muera quiero que me hagan fiesta", le había comentado a un amigo. Durante toda la noche y madrugada del viernes no faltaron los cantos, las cuecas y zapateados en el Providencia. Incluso hasta hubo un espectáculo de transformismo. El carrete no paró hasta que sus restos fueron depositados en su última morada. Ahora Pérez descansa junto a su padre en el cementerio Parque del Sendero, de Villa Alemana.
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