Anita Esther Alvarado, la geisha chilena, mosqueada por el acoso periodístico escapó de Chicureo, de su mausoleo de mármol y bronce de 700 millones de pesos y se instaló en Valdivia a pasar sus vacaciones. Dos meses hábiles, fuera del mundanal ruido, dedicada a escribir sus memorias.
La ubicamos y el solo nombre de la localidad nos produjo escalofrío. Es una zona amenazada por el hanta.
Le recomendamos que se cuide. Hay que mantener desmalezado el patio. No dejar basura al alcance de los roedores. Ventilar las piezas, regar cloro por todas partes. Poner trampas.
Tiemblo al pensar en la chica, durmiendo la siesta, desnuda e indefensa sobre la cama, y acechada por flácidos guarenes y rechonchos pericotes. Hasta las lauchitas, si son vivaces y empeñosas, pueden salirse con la suya. Las peores son las de cola larga.
-Esta semana debutaste en las revistas pirulas, esas que se imprimen en papel brillante. Dijiste que te gustaría tener ocho hijos. Blancos, amarillos, rojos y negros. Que todos los hombres que has tenido han sido feos, y no moderadamente feos, sino que horripilantes. Te negaste a dar el nombre de tu hijo por nacer porque, es "un huevón que no vale la pena mencionar, y tampoco vale la pena gastar tinta en él".
-Todavía no leo las entrevistas, me he dedicado a dormir y pasear. Duermo hasta que me da hipo porque vivo de noche.
-Te lanzaste a la piscina de la polémica con Gonzalo Cáceres, y te fuiste al chancho. El pobre debe haber sufrido un patatús con lo que dijiste.
- Si, me llamaron mis papis para decirme que se me pasó la mano, pero yo soy así. Resulta que Cáceres, al ver los cuadros eróticos que tengo en Chicureo - minos y minas en pelotas- dijo que cómo era posible colgar esas cosas en una casa donde hay niños. Entonces yo le respondí que era lo más sano y natural del mundo. Quiero que mis hijos vivan naturalmente su sexualidad. No quiero que me salgan lesbianas ni maricones.
-¿Cómo marchan las memorias?.
- Bien. Lo contaré todo. Desde mi infancia hasta que en 1991 me fui al Japón. Las mil y una noches de mi trabajo en los snack; mi experiencia con los samurai; cómo conocí a Yuji Chida, mi esposo, actualmente encanado por haberse robado 11 millones de dólares, todo.
-¿Cómo se llamará el best-seller?.
- "La geisha mejor pagada del mundo".
- Eso es cierto, le costaste más de cinco millones de dólares al pobre samurai.
-No es tan cierto. Una verdadera geisha es realmente carísima. Cuestan un ojo de la cara y la mitad del otro. Y lo valen. Comienzan a prepararse a los 13 años para regalonear a los hombres.
-¿Qué planes tiene para el nuevo año?.
-Dedicarme a mi familia y a mis negocios. "El Delirio Caribeño" está en la cresta de la ola y el centro médico también va muy bien. Además, en abril va a nacer mi hijo.
-¿Qué es, hombre o mujer?.
-Todavía no lo sé. No he querido saberlo.
-¿Irás a la televisión?.
-Me da un poco de miedo, pero Chilevisión hizo un programa sobre mi nueva vida... y mandé a la cresta a un productor de La Red porque me pidió hacer algo después que me trató pésimo. Del 1 de enero en adelante, el que quiera entrevistarme tendrá que pagar. Menos tú, lindo, porque eres buena tela.