Un ladrón que el viernes se levantó con el pie izquierdo se encuentra internado grave, y detenido en el hospital Barros Luco, tras ser atropellado por un bus cuando huía de los disparos de un vigilante privado que lo sorprendió robando en una compraventa de camiones junto a tres cómplices.
En su fuga, el pata de vaca que aún no ha sido oficialmente identificado, dejó la crema porque no sólo fue a dar bajo las ruedas de una de las máquinas de la línea 670 del recorrido Puente Alto-Chiloé-Apoquindo, sino que también provocó un choque de proporciones porque el conductor, Orlando Arenas, al tratar de evitar el atropello, colisionó con otro bus y una camioneta, lo que dejó un saldo extra de dos heridos leves.
Según Eduardo Tapia Salinas, administrador de la empresa "EMAC", situada en Vicuña Mackenna 4355, eran las 21.45 horas de la noche del viernes cuando, gracias a la plateada luz de la luna llena, el insomne guardián de la compraventa observó que desde uno de los camiones que se ofertan en el lugar se apeaban tres sujetos, quienes acababan de desvalijar la cabina.
La reacción del rondín, Juan Briceño Mondaca, no se hizo esperar, ya que para eso le pagan y junto con gritar "ˇDeteneos, manga de forajidos, granujas de baja estofa, o probaréis el filo ígneo de mi poderosa espada!", se echó al hombro una escopeta de dos cañones y comenzó a disparar como si estuviera cazando conejos en los cerros de Chena.
La lluvia de perdigones - y era que no-produjo el efecto esperado y las tres sombras arrancaron en todas direcciones. Mientras sus dos secuaces se perdían en lontananza, el personaje de nuestra historia, saltó la valla y luego trató de cruzar, corriendo a todo chancho la calle Vicuña Mackenna. Lamentablemente, enceguecido por la prisa, el anónimo delincuente no tomó ninguna de las precauciones que siempre deben tener los peatones, sobre todo si son ladrones de infantería que van arrancando, y fue a parar bajo el bus, que luego de arrollarlo chocó a dos vehículos que transitaban por la misma pista de circulación.