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| 06 de Enero de 2002 | |||
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Patadas, combos y aletazos en iglesia de Pirque Caótico casorio de Cristián de la Fuente y Angélica Castro
No todo fue un cuento de hadas ayer en la vecina localidad. La historia que se vivió en las afueras del templo religioso tuvo mucho de drama, caos y anarquía. ¿El motivo? La desorganización total producto de la excesiva presencia de fans y la ausencia de personal de seguridad. Todo partió a eso de las 19 horas. Los invitados-entre los que destacó Luis Jara, Gonzalo Robles, Tatiana Molina y Jéssica Eterovic, entre otros- comenzaron a llegar a los salones de la Viña Concha y Toro donde pudieron disfrutar de algunas bebidas y de una buena cháchara. La idea era hacer hora mientras en el mismo templo religioso donde se unió Angélica y Cristián se casaba una pareja de un coreano y una chilena. Tras la salida de los anónimos novios, quienes tuvieron que soportar los aplausos y las entrevistas, comenzó la llegada de los invitados. Todos tuvieron que cruzar la avenida Concha y Toro a patita en medio de aplausos, pifias e improvisadas firmas de autógrafos. Con toda la gente dentro, sólo faltaba la presencia del novio. A las 20.25 llegó Cristián de la Fuente. Paró raudo un lujoso BMW y se bajó vestido como oficial de reserva de la Fach, institución a la que pertenece desde hace algunos años. El desorden fue total. Al actor se le fueron encima cientos de personas y tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para contener la avalancha. Media hora más tarde se dejó caer ella. La animadora del canal E! puso un pie fuera del tocomocho que la condujo hasta el lugar y nuevamente la historia de repitió: empujones, patadas, combos y aletazos. Tanto así que Angélica estuvo a punto de caer al suelo y tras poner cara de dolor logró agarrar sus faldas y entrar al lugar.
Atún de PascuaTras los serios incidentes vividos a la llegada de los novios, la productora general del brillo, Ana María Ilabaca, pidió cordura. A modo de disculpa, señaló que Carabineros no acordonó el lugar y por eso los hechos pasaron de castaño a oscuro. Paralelamente pidió orden para la salida de la pareja.A los pocos minutos se produjo el esperado momento. Para darle más colorete, diez oficiales de la Fuerza Aérea realizaron un rito propio de las instituciones castrenses: poner sables en arco para que la pareja pase por su interior. Tras cumplir con lo prometido y posar por algunos segundos abandonaron el lugar en medio de una nube de profesionales de la prensa, uniformados y fanáticos. Posteriormente, en los salones de la empresa vitivinícola, los 300 invitados disfrutaron de una cena compuesta por una entrada de atún traído especialmente desde Isla de Pascua y un plato de fondo de filete bañado en queso de cabra derretido.
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