Satisfecho con el proceso de recuperación en su rodilla derecha y de los 18 días que disfrutó en Chilito, Marcelo Salas regresó ayer a Italia, con la promesa de estar pronto tiquitaca y vestir la Roja de todos cada vez que sea requerido.
El "Matador " se fue de lo más felizcote, "porque tuve algo de vacaciones, aunque lo que más hice fue trabajar en la recuperación de mi rodilla", operada en Roma luego de sufrir un corte del ligamento, y si bien reconoció que aún le quedan cuatro meses para quedar tiquitaca y mover las cañuelas con los colores de la Juventus de Turín, se mostró optimista, "porque la recuperación marcha muy bien y podrían adelantarse un poco los plazos". Dijo que los caporales turineses se han portado a la pinta con él, "e incluso vino un kinesiólogo y otro profesional desde Italia a trabajar conmigo por algunos días".
Consultado por lo que espera en Universidad de Chile, cuya camiseta lo identifica y es la única que ha defendido en la patria querida, dijo que confía en que los azules van a andar tiquitaca de la manopla de Víctor Hugo Castañeda: "Yo lo conozco, sé como piensa y lo que vale como profesional y como persona. Le deseo la mejor suerte a él y a la 'U'".
El goleador de la "Juve" subrayó que su mayor deseo es alcanzar a jugar algunos partidos con la Juve antes que concluya la liga italiana, aportar lo suyo, "ojalá tener el título. Creo que tenemos equipo para conseguirlo".
Marcelo Salas se las emplumó solo a Turín, mientras su esposa, Carolina Messens, y sus dos peques permanecen en Chilito, disfrutando de vacaciones.