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| 07 de Enero de 2002 | |||
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El juvenil portero albo, nominado titular por Jaime Pizarro, derrocha madurez y sobriedad Eduardo Lobos: Un desafío esperado
Es que asegura que es igualito dentro y fuera de la cancha, o sea más tranquilo que una foto y no se urge ante los desafíos. Tampoco se ríe en la fila, ni peina la alfombra y le hace la cruz a las camboyanas y al carrete. Saaa!. "En serio, si soy súper tranquilo y tengo pocos amigos. Lo único que me gusta son los asados, pero soy malo para salir", nos cuenta el calvo portero. "Es que prefiero aprovechar de descansar en los ratos libres", chacharea Lobos, que siempre le quitó el tambembe a la jeringa cuando nos pusimos puntudos con la vida personal. El ataja balones albo llegó desde Curicó, "ya ni me acuerdo bien cuando" señala y mirando el cielo para hacer memoria cuenta que "de chico me gustó ponerme al arco. Allá jugaba en el Juventud 2000 y luego me vine al Colo, como el '95". De lo que recuerda como si fuera hoy, es cuando debutó en el primer equipo: "El '99 en una Copa Santiago contra Cobreloa. Igual me hicieron un gol, pero creo que respondí bien". Y, en general, ha sido así, siempre ha respondido. Por lo menos es lo que creyó el técnico Jaime Pizarro que sorprendió a muchos cuando en el caos que reinaba en el Colo, aclaró altirante una cosa: Lobos se queda con los tres palos. "Hay muchas expectativas sobre lo que puedo hacer durante el campeonato, va a ser muy importante para mi, pero en Colo Colo siempre está la responsabilidad de salir campeones", recita el Lalo sobre la presión que se le viene encima. Es que el traje del difunto es harto grande. Y Lobos cacha el mote -20 añelis apenas y poco conocido para la mayoría- de pronto ocupar el lugar del "Rambo" Ramírez, una institución para los hinchas del Cacique. Ni Claudio Arbiza, un arquero con más experiencia que warrior jubilada, le hizo sombra al pelado juvenil. Pero, consecuente con su forma de ser, se la toma con Armonil. "No es que tenga asegurada la titularidad, aquí hay más compañeros y todos tienen las mismas oportunidades" reflexiona. Tampoco se hace atado por el espacio que debe llenar tras la salida de Ramírez, ni las odiosas comparaciones que se pueden producir. "No me preocupa para nada, porque en este puesto uno siempre está expuesto a la crítica", dice con la sabiduría de un Jedi. No quiero tener atados con nadie, pero... Que el Lalo Lobos sea tranquilein, no significa que no tenga la película clarita. Sabe al callo como tiene que hacerlo dentro de la pasto: Sereno y frío, pero con personalidad. "Es que el arquero igual tiene que ordenar a la defensa", opina, pero "no va con mi estilo hablar demasiado". Sobre la misma aclara que "a lo que me refiero es que no me gustan los que hablan demasiado antes de los partidos y en la cancha no hacen nada". Es que por ahí quisieron inflar demasiado alguna de sus opiniones, cuando aseguró que no admiraba a ningún guardameta chilensis. "Yo no quise decir que eran malos, pero es que simplemente no me identifico con ninguno" dice y le respondemos que no se pegue las quebradas. ¿Como no va a gustarle uno por ahí?: "Claro, Van der Saar por su frialdad, solvencia y porque sale a jugar bien con los pies. Le transmite seguridad a todo el equipo". Esa es la aspiración de Eduardo Lobos en su complicada pega: Infundir seguridad para que sus compipas jueguen tranquilos. "Antes que las voladas espectaculares, o salir jugando, prefiero la sobriedad. Miren lo que pasaba con Higuitas, se lucía o dejaba la crema". Ojalá que mantenga la calma, porque luego de varias temporadas pelando el ajo, la hinchada alba espera ver a Colo Colo como en los viejos tiempos: a lo campeón. Y los hinchas ya tienen el ojal sobre este lolo salido de la casa.
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