Cali Adinolfi tiene todos los atributos físicos de una argentina inmersa en el mundo artístico: rubia, alta, tremendo do de pecho y una colita abultada.
A la hora de dar a conocer su currículo asegura que debutó siendo una adolescente -hoy bordea los 30 años, aunque se niega terminantemente a revelar su edad- en las tablas y no ha parado de ganar fama, fortuna y dinero.
La sensualidad es parte de su vida. Y trabaja día a día por perfeccionar los dotes que la madre natura le concedió.
Su negocio es la imagen y sabe perfectamente cómo y dónde explotar sus mejores ángulos. A la hora de posar para la lente de La Cuarta se desata: pone cara de mujer fatal, con ojos penetrantes, mientras su lengua recorre sus carnosos labios. ¡Esa onda, papá!
- ¿En qué trabajas actualmente?
- Vivo en Miami, Estados Unidos, y soy parte del imperio Playboy. Entré en Argentina, siendo una piba, y estoy muy bien.
- ¿Nada de cine, por el momento?
- Tengo un par de ofertas, pero nada concreto. Lo último que hice en cine fue en mi país, con Jorge Porcel. Después hice un filme con Alberto Olmedo, siempre en el área del humor.
- ¿Cómo iniciaste tú carrera en el mundo artístico?
- Fue culpa de Moria Casán, ¿viste? Ella me invitó a ver sus shows y me enseñó mucho.
- ¿Y en qué momento despegaste?
- Creo que fue por mi romance con Daniel Tarantini (crack de la selección che del Mundial Argentina 78).
- ¿De la misma generación de Diego Armando Maradona?
- Así es. Y él es un gran amigo. Guardo buenísimos recuerdos de Diego. La prensa en algún momento inventó que algo hubo entre él y yo, pero yo te puedo asegurar que somos muy buenos amigos.
¡Sexo!
- ¿Tienes algo de silicona en tú bien hechita anatomía?
- Nada. Todo es natural.
- ¿Y cómo te cuidas el físico?
-¿Sinceramente querés que te diga cómo cuido mi cuerpo?
- ¡Ehhhhh! Sí.
- Hago el amor tres veces al día como mínimo.
- ¡Uyuyui! ¿Eres casada?
- No, ni tengo novio. En esta visita a Chile busco a un chico que me sirva para mis propósitos.
- ¿En qué andas en esta larga y angosta faja?
- De turismo. Mi hermana vive acá hace unos años y me invitó a pasar unas vacaciones. Estuve unos días en Viña del Mar y lo pasé muy bien, aunque los chicos de Viña están un poco... cómo te lo digo ardientes. Sabés que no me quitaron los ojos de encima mientras tomaba sol.
- Sus razones tendrían los cabros. ¿Y qué te parecen los chilenos?
- Fantásticos. Sé que soy una sex symbol y por eso no me molestan las miradas, pero yo también me fijo y te puedo decir que ustedes están fantástico.