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| 12 de Enero de 2002 | |||
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Miles de indignados argentinos arrasaron con todo lo que pillaron en la madrugada Regresó la violencia a las callecitas de Buenos Aires que tienen ese "qué sé yo"
Minutos antes de las 3 horas locales, la policía reprimió con gases lacrimógenos y balas de goma una manifestación de unas 6.000 personas en la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno. La represión policial se inició después de que algunos grupos intentaron superar las vallas que rodean la sede del gobierno, mientras la mayoría de los manifestantes se retiraba del lugar disconforme con la violencia de ambos lados. Decenas de revoltosos rompieron cabinas telefónicas, locales particulares, una media docena de bancos y una casa de comidas rápidas. Una persona resultó herida y otras tres detenidas, informó la agencia privada DyN. Filiales de los bancos Galicia, Río, Bank Boston y Francés entre otros, fueron blanco de la furia de los manifestantes con el destrozo de vidrieras y la destrucción de cajeros electrónicos. Una sucursal del banco Provincia fue devastada y prendida fuego. Comercios destruidos, fogatas sobre la céntrica Avenida de Mayo y pintada con "devuelvan la plata", fueron algunos de los vestigios que quedaron de la movilización. La protesta comenzó en forma espontánea el jueves por la noche en distintos barrios de Buenos Aires contra las medidas económicas del gobierno que virtualmente congelan los depósitos bancarios de los ahorristas, postergan las devoluciones y restringen el circulante de moneda, en el marco del denominado "corralito" financiero. Espontáneamente, como en ocasiones anteriores, los vecinos de Buenos Aires salieron a las calles para hacer sonar sus cacerolas vacías, y las actitudes individuales generaron un contagio creciente que se multiplicó, incluso, en varios puntos del interior del país. Los cacerolazos fueron protagonizados por ciudadanos de sectores medios de la población, acaso los más afectados en su nivel de vida a raíz del denominado "corralito" dispuesto por el ex ministro de Economía Domingo Cavallo -uno de los ejes de las protestas- y confirmado y ampliado por el actual gobierno, encabezado por el presidente Eduardo Duhalde.
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