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| 13 de Enero de 2002 | |||
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Administrativo de Gendarmería defendió honor de su padre a cuchilladas Asesinó a paracaidista que cayó en fiestoca, insultando a dueño de casa El hecho de sangre se desató en los blocks de departamentos ubicados en la calle José Luis Bisquett 2830, en la comuna de Ñuñoa. Allí, según los antecedentes policiales, el funcionario administrativo de Gendarmería, Vicente Villarroel, de 29 años, le estaba poniendo entre pera y bigote acompañado de su padre, Iván Villarroel, de 50. Pasadas las 2 de la madrugada y cuando las botellas vacías ocupaban toda la superficie de la mesa, se dejó caer Sergio Curilén, de 30 años, quien llegó dando jugo, empujando con la guata, echando la foca a grito pelado y empuñando un sable. Por motivos que investiga Carabineros, el paracaidista comenzó a basurear al dueño de casa, insultándolo y poniéndolo como trapo viejo. Todo delante de su hijo, quien no lo pensó dos veces para pararse y defender el honor del taita. Para ello, Vicente fue a la cocina, tomó un cuchillo cocinero y protagonizó una pelea con Curilén, quien en un principio demostró ser un experto espadachín, ya que al hijo del dueño de casa le cortó la oreja izquierda y propinó profundos cortes en el brazo derecho y la mano izquierda. Sin embargo, Villarroel sacó fuerzas de flaqueza y respondió el ataque con cinco puñaladas, dejando pata de laucha al odioso. Apenas comprobó que Curilén había partido al Más Allá, el homicida fue a curar sus heridas al Consultorio Rosita Renard, donde quedó detenido por carabineros de la 33ª Comisaría de Ñuñoa. Allí, mientras recibía los primeros auxilios, Villarroel confesó ser el autor del crimen, pero haciendo notar que fue un duelo. Todos los antecedentes del caso fueron puestos a disposición del 11º Juzgado del Crimen de Santiago.
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