Preocupación existe en el medio pelotero criollo ante la creciente cesantía que sufren los futbolistas de todo nuestro terruño. Descharchetados de sus clubes al final de la temporada anterior, la mayoría quedó en libertad de acción, buscando enganchar en algún equipo que desee contar con sus servicios. Así con la cosa, en la Primera División "A", los jugadores cortados fueron 122, de los cuales sólo 12 han renovado, mientras que en la Primera División "B" (potreros) 158 quedaron libreta, con sólo 9 que ya encontraron club. O sea, en total son 280 los jugadores que marcharon a la desocupación, de los cuales 21 ya han arreglado contrato con algún club.
En la gruesa lista caen jugadores de la talla de Mario Núñez, José Luis Díaz, Moisés Avila, Andrés Romero, Marcelo Miranda, entre otros próceres del balompié.
Ante la gravedad de la situación, el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) ya tomó cartas en el asunto y está dispuesto a jugársela por los que no tienen dónde chutear. El timonel Carlos Soto mantiene negociaciones con la ANFP para conseguir canchas e instalaciones para los descharchetados, probablemente en Quilín.
Además persiste en la intención de crear filiales de entrenamientos para los peloteros desempleados en regiones, esperando contar con recursos para concretar la iniciativa en Concepción y Coquimbo.