- ¡Aló, señor periodista de "La Cuarta"! Que Dios lo bendiga por todo lo que nos colaboró el año pasado.
- Gracias. ¿De dónde llama?
- Del comedor abierto "Por el amor de Dios", de La Granja, ese que atiende a decenas de pobres, madres solteras, alcohólicos, angustiaditos y otras personas con problemas. Y queremos rendir cuenta de lo que se hizo con los aportes de las empresas.
- Claro, para conservar la amistad.
- Le explico, entonces. Durante todo el año logramos dar 11.520 almuerzos que incluían plato de fondo, ensalada, jugo y pan, entregamos ropa y zapatos a unos 150 necesitados y realizamos tres visitas a campamentos con ayuda material y espiritual.
- Que también importa, ¿cierto?
- Es lo principal, caballero. Además, en Navidad hicimos felices a 50 niños que recibieron regalos, golosinas y helados y en nuestra casa de acogida están todas las piezas ocupadas con 25 hermanos y hermanas que ahora sufren por sus errores en la vida.
- Pobrecitos. ¿Y cómo han conseguido tanto?
- Lo mismo nos preguntamos nosotros y la respuesta es una sola: Dios Padre es grande en su magnificencia y nuestro amado Señor Jesús, bondadoso y cuidador de los instrumentos y obreros que nombra para sus obras.
- Qué bonito.
- En cuanto a lo material, tenemos el apoyo de dos empresas, la municipalidad y sus lectores. Y consideramos nuestra obligación darles todas las bendiciones a estos verdaderos ángeles y a usted, que ha publicado nuestras solicitudes de ayuda.
- Llamen con confianza y quieran, no más.
- Gracias. Y a las grandes confiterías y jugueterías que no contestaron nuestras cartas, también reciban nuestras bendiciones, porque así está escrito en la palabra del Señor Jesús. Un abrazo de Héctor Contreras, relacionador público, y Hernán Berríos, representante legal. Y gracias de nuevo.