LAS PATAS Y EL BUCHE: Este dicho, algo extinguido por estos días, se aplicaba a ciertas personas con un perfil especial. Aquellos que aparentaban tener y contaban maravillas de su bienestar imaginario, pero en la realidad eran pobres que no reconocían y además disfrazaban su pobreza con cuentos, ésos eran catalogados como "tienen las puras patas y el buche". Después les empezaron a llamar arribistas y hasta "parados en las hilachas". Lo de las "patas" es obvio que se debe a lo "patudo" y lo del "buche" es que apenas les alcanzaba para comer. Mi abuela les decía: "Pobletes de cuello y corbata".
DON SATA: El nombre largo del caballero es Satanás, pero con la confianza (y el respeto a la vez) con la que tratamos en Chile, se acortó solamente a "Sata" . Aquello de don lo pone la creencia popular que dice que al diablo hay que tratarlo bien de la misma forma que hay que temerle y en lo posible alejarse de él.
TENER LOS DEDOS CRESPOS: Siempre que se dice a alguien que "tiene los dedos crespos", se debe a la inutilidad o flojera de la persona. Torpes, inútiles y los de mala voluntad reciben este insulto, pero a estos enemigos del trabajo les da lo mismo, pues verdaderamente tienen "los dedos crespos".