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| 14 de Enero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Todo esto, luego de una fraternal y tierna tomatera en la casa familiar Padre baleó al hijo, que lo quiso degollar con el gollete de botella Antecedentes iniciales señalaron que pasadas las 2 de la madrugada, Gonzalo Eduardo Saravia Oteíza estaba vaciando botellas de tinto y del otro junto a su papito, Luis Antonio Saravia, en la terraza con vista al paseo de guarenes que hay en el pasaje Don Sergio. Un portavoz de la policía señaló que, a juzgar por la cantidad de botellas que había sobre la mesa, padre e hijo parecía que todavía estaban celebrando el "18" del año pasado, la Navidad y Año Nuevo juntos. Versiones preliminares establecieron que el mismísimo Don Sata metió la cola en el copete y la amena conversación, los brindis, los palmotazos en el lomo y los "te quiero" entre padre e hijo, se transformaron en una agria discusión. Los ánimos se caldearon y las asperezas se transformaron en una descomunal gresca, porque no lograron ponerse de acuerdo sobre los efectos de la crisis argentina en Chile, la inestabilidad de la moneda brasileña, el posible efecto inflacionario y el debate científico acerca de la colonización del espacio. Dicen que las mochas de La Roca y Triple H son una pelea de cabros chicos al lado del manso round que protagonizaron Gonzalo y Luis. Los contertulios se dieron como bombo de barra brava y, antes de tomarse el contenido, se tiraron las botellas vacías por la cabeza. Al darse cuenta que los pulentos charchazos de su retoño le estaban dejando el caracho como bofe, el papi se vio en la obligación de echar mano a otra forma de defensa. Para ello, empuñó un revólver y antes de que su hijo lo intentara degollar con el gollete de una cerveza, Lucho Saravia le descerrajó un tiro en el pecho. Pese a la gravedad de la herida, el hijo huyó del lugar y, en estado de semi-inconsciencia, fue por sus propios medios al Hospital Barros Luco, donde el médico de turno le diagnosticó una herida de bala en el tórax, sin salida de proyectil. Quedó internado y en observación. Allí les contó a los policías que su propio padre le había disparado. En su relato también señaló el domicilio, donde minutos antes había ocurrido el hecho, en el sector de Lo Sierra. Carabineros de la 11ª Comisaría de Lo Espejo concurrieron al lugar del baleo, donde detuvieron a Lucho Saravia. Pese a la operación rastrillo que hicieron los polis, no se pudo encontrar el arma de fuego. El pistolero hoy será puesto a disposición del Séptimo Juzgado del Crimen de San Miguel, como autor del delito de lesiones graves con arma de fuego.
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