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| 16 de Enero de 2002 | |||
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Dirigentes del Colo soltaron los cocodrilos Trabajadores terminaron la toma Tras la toma y el tumulto, llegó la calma y las monedas para los funcionarios del cacique que se tomaron la ruca Monumental
Tipín 16.30 horas arribó la camioneta que transportaba al gerente de finanzas del club José Luis Arenas y al pagador Aner Millacoy, y el billete contante y sonante. De inmediato, junto al vice Martín Hoces, se reunieron con los dirigentes sindicales, liderados por el "presi" Patricio Morales y la tesorera Sandra Arriagada. Tras una cháchara que se prolongó por casi una hora, en la que se pusieron las cartas sobre la mesa y se dijeron cuantos pares son tres moscas. Ante casi un centenar de trabajadores que esperaban impacientes en el hall central del estadio, Morales dio la buena nueva: "Nos van a pagar la casi totalidad de los sueldos de diciembre. Una pequeña diferencia se nos va a cancelar al mediodía de mañana (hoy). Por lo que en este mismo momento damos por terminada nuestra acción". Los laburantes estallaron en aplausos, se abrazaban, emocionados. Mientras Sandra Arriagada agarró el micrófono para señalar que "este es un gran triunfo de los trabajadores. Demostramos que con nuestra fuerza y unidad no se nos puede pasar a llevar". Posteriormente, uno a uno fueron pasando a cobrar las esquivas monedas, las que les habían sido negadas desde diciembre, mientras los cancheros corrieron a sus casas a dejar el billetón para que la mujer y los peques le hagan al estampido de la cuchara. "Pero tienen que volver de inmediato para regar las canchas. Ellos empiezan a trabajar en breve y el resto se reintegra a primera hora de mañana (hoy)", subrayó Morales. El temor a las represalias no estuvo ausente, sobre todo después de la manifestaciones de la mañana, donde un piño de los impagos le puso candadito cerradito al portón del Monumental comenzando oficialmente la toma y la huelga de plumas caídas, que los abogados Luis Parra y Patricio Riveros se encargaron de notificar en la Inspección del Trabajo. De ahí, los laburantes con cánticos del tipo "Peter y el Guatón que se vayan por ladrón" comenzaron a pitiar por sus legítimos derechos y monedas. Al mediodía los manifestantes se pegaron una panzá de tallarines y otros banquetes, para esperar con la guatita llena los morlacos que por la tarde sí que llegaron. En todo caso, cuando la cosa se arregló, la Sandrita Arriagada dijo que ahora que las cosas vuelven a la normalidad, sin odio y sin violencia, ya que "para echarnos primero tienen que pagar las imposiciones y nos deben más de dos años". Así concluía un parelé sin precedentes en la historia de Colo Colo, que se inició el viernes pasado y que ayer se transformó en toma del estadio. "Volveremos a hacer lo mismo si no nos pagan", prometieron los trabajadores.
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