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| 17 de Enero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Ardiente picnic sexy entre machos a medio sancochar terminó en homicidio Estranguló a su "pinche" porque no quiso bañarse con presas al aire La piezas del puzzle finalmente encajaron, ¡ay!, y los policías tuvieron frente a sus ojos el escenario de un bucólico picnic junto al río, que una pareja de machos a medio cocer convirtieron en tragedia luego de discutir sobre la conveniencia de bañarse en pelotas en las límpidas aguas del río Guaiquillo, a la sombra cómplice de las pataguas y bajo la atenta mirada de las diucas. Luego de reunir todos los detalles los polis pusieron a disposición del Juzgado de Garantía local a Esteban Prado, de 36 años, un ardiente garzón de ojos tapatíos y cuerpo de gacela que cuando no carga una bandeja de picorocos o locos de cordillera ejerce, sin mucha fortuna, pues se le quema el arroz, el oficio de ayudante de cocina. Según el detenido el último día del año pasado, mientras dejaba vagar sin rumbo sus sueños por la Alameda curicana, sus pupilas fueron atraídas por el acerado mirar de un buenmozo que reposaba sobre la hierba. Ahogándose en suspiros y sintiendo que su corazoncito enloquecía en la jaula acostillada de su pecho, se acercó al obrero de 34 años y al poco rato se sintió prisionero de Hugo Rodrigo. La pareja compró alcohol y se fue a celebrar el encuentro bajo la sombreada soledad del puente Guaiquillo donde - llevados por el tráfico clandestino de los besos bigoteados y la enervante tibieza de las caricias prohibidas- desnudaron sus almas gemelas y se dejaron invadir, una y otra vez, por el éxtasis penetrante del placer. Siguieron chupando, pegados al gollete como terneros a la teta hasta la puesta del sol. Las primeras sombras los sorprendieron dándose a beber traguitos de licor, como los pajaritos, e invadidos por un calor insoportable. Fue entonces cuando Hugo arqueó su cuerpo de cervatillo y comenzó a quitarse la ropa hasta quedar sólo con un coqueto pañuelito rojo alrededor del cuello. Al finalizar su strip-tease, le propuso a Esteban terminar la cita bañándose en pelotas en las frescas aguas del riachuelo, y darle carácter al remojón, una especie de matrimonio acuático.
Cuento corto. A esa altura del picnic quedó la escoba. La policía sólo sabe que al final del party el Esteban agarró una cuerda y estranguló a Hugo Rodrigo. Enseguida se las arregló para montar, ¡ay|, una escena de suicidio en el lugar. Después tiró el pañuelo al río para mirarlo como se hundía, agarró su ropa y se fue a celebrar el Año Nuevo con un pololo de rulo.
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