17 de Enero de 2002
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La ventanita sentimental

 
La ventanita sentimental
doc@lacuarta.cl

Estimado Doctor:

Le escribo porque me encuentro en un dilema bastante complicado y quisiera pedirle un sabio consejo. Mi problema surge de un romance que tengo hace algunos años con la persona que considero el amor de mi vida.

Ella y yo estamos en esto ya siete años y debo confesar que me siento absolutamente enamorado. Sin embargo, ella es mi prima, es decir, la hija de uno de los hermanos de mi madre.

La verdad es que no sabemos cómo reaccionará nuestra familia con esta noticia, ya que hemos sabido ocultarlo bastante bien, pero ahora queremos casarnos.

Ambos somos jóvenes, yo tengo 25, con tres años de diferencia en relación a ella, tenemos estudios universitarios, y sin problemas de ningún tipo como para afrontar un compromiso tan relevante en nuestras vidas como éste, pero, le insisto, nuestra familia es conservadora, si se quiere decir, y es su reacción la que tememos, aunque la decisión está tomada.

Un sabio consejo ayudará...

Lucas

Mi perro:

Creo que tres o cuatro veces les he hincado el diente a romances entre primos. Básicamente, la respuesta ha sido la misma a las inquietudes o temores de los parientes enamorados.

Por la edad de ustedes, supongo que sus respectivos padres son relativamente jóvenes, es decir, ajenos a las leyendas de antaño, cuando las culebras andaban con polainas.

Y eso es una ventaja.

Quiero decir que en las primeras décadas del siglo XIX, los padres se encargaban de parar a palos los arrestos amorosos y luego venía el discurso que hablaba de pecado, depravación, excomulgación de la Iglesia y pasaje irreversible para el infierno. ˇAh! Lo más lapidario e intimidante para estos parientes cargados a la ternura es que si tenían hijos, saldrían con terribles taras físicas o mentales. Algo así como un castigo de Dios.

En estos tiempos los padres o abuelos de primos que andan hirviendo no salen con vaticinios tremebundos. Ponen mala cara y afirman que estos matrimonios son mal vistos.

Si ustedes se casan -son bastante mayorcitos de edad-, échenle para adelante y para atrás sin miedo. Cuando aparezcan los nietos, los abuelos andarán con babero.

DR. CARIÑO

 
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