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| 20 de Enero de 2002 | |||
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Escalofriante homicidio fue relatado por la propia víctima antes de morir Con su último suspiro denunció al que la apuñaló y quemó viva
Este escalofriante caso movilizó a la policía luego que vecinos del sector de la Rinconada de Guillín, en la comuna de El Carmen, de la Octava Región, descubrieron en un potrero del camino vecinal el cuerpo de María Amada Cartes Sandoval, de 39 años, cubierto de sangre y ardiendo junto a un montón de rastrojo de trigo. La mujer se encontraba en estado de shock; temblaba y evidenciaba sufrir de indescriptibles dolores. Los campesino trataron de ayudarla, pero al darse cuenta que era casi imposible moverla sin que aumentaran sus padecimientos, optaron por acompañarla en su agonía mientras llegaba la policía. Fue en uno de esos momentos cuando María entreabrió los labios, y trató de decir algo. El gesto no pasó inadvertido por los que la rodeaban. Una de las vecinas que la atendían acercó su oído a los labios de la agónica y escuchó el terrible testimonio. La mujer relató que cuando regresaba de una fiesta a la cual había asistido junto a su pareja, Ricardo Andrés León Castro, de19 años, se originó entre ambos una fuerte discusión. El hombre la golpeó, por lo cual ella trató de huir hacia el campo pero finalmente León, presa de una ira incontenible, logró alcanzarla y lo propinó quince puñaladas en la espalda. Enseguida el satánico sujeto, creyéndola muerta, la roció con bencina y le prendió fuego. Tras verla arder regresó al automóvil, un Fiat Punto color azul y huyó rumbo a Santiago mientras prepara una coartada para ocultar el crimen. Según los testigos, una vez que María Cartes terminó su relato, exhaló un profundo suspiro de alivio y descansó para siempre. En conocimiento del testimonio, carabineros de la prefectura local, encargaron el automóvil a todas las unidades de la región, mientras que motoristas y personal del servicio de carreteras iniciaron una encarnizada cacería, la que finalmente dio frutos cuando una de las patrullas avistó al vehículo y detuvo a León, un sujeto con fama de violento en la población La Pintana. Según la policía el asesino sólo se limitó a decir que se encontraba de vacaciones junto a su pareja, visitando a los parientes de la mujer y que aprovechó la oportunidad para asesinarla ya que lo tenía aburrido con sus escenas de celos y su carácter posesivo. El caso quedó en manos de la jueza Roxana Salgado, del Juzgado de Yungay. Familiares de la víctima, la menor de 13 hermanos, dijeron que hace varios años María Amanda se había trasladado a Santiago en busca de mejores horizontes. La mujer vivía en la comuna de La Florida y era propietaria de un local en el mercado Lo Valledor. Las mismas fuentes calificaron a Ricardo León como un vago, cafiche y mantenido que se había aprovechado de la soledad de la comerciante para explotarla...y asesinarla.
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