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| 20 de Enero de 2002 | |||
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Médicos advierten peligrosos efectos secundarios como la bulimia y la anorexia Exigen retirar del mercado las "pepas" para adelgazar HECTOR COSSIO
Tan explosivo ha sido el aumento en los últimos cinco años de los derivados de la anfetamina, que el Colegio Médico, junto a las Sociedades de Obesidad, Endocrinología y Nutrición Clínica, por primera vez exigió al Ministerio de Salud que saque definitivamente del mercado los famosos sicotrópicos, responsables del alto grado de dependencia física y sicológica en los obesos del país. El médico nutriólogo de la Universidad de Chile Jaime García explicó que una de las principales razones de la falta de regulación de estos medicamentos radica en la negativa a considerar la obesidad como un problema de salud pública y una enfermedad de carácter epidémica.
Epidemia de rollos"La obesidad es una enfermedad crónica que requiere de un tratamiento responsable en centros especialistas en trastornos alimentarios. De no poner a atajo a esta grave situación, podríamos enfrentar una epidemia de diabetes, que es una de las principales consecuencias, junto a la hipertensión arterial, de la obesidad", explicó García.Para graficar la necesidad de atacar la gordura con planes de nutrición clínica, los expertos indican que el 95 por ciento de los obesos ha contraído la enfermedad por una mala nutrición y sólo 5 por ciento se debe a trastornos glandulares. Por esa razón es inexplicable, desde un punto de vista médico, que se prescriban fármacos para atacar tanto la obesidad moderada, que es la que padecen en su mayoría los chilenos, y la mórbida. "La anfetamina y sus derivados no reducen la acumulación de grasas sino que inhiben el apetito al estimular el sistema nervios central. De esa forma se logra bajar hasta 15 kilos en un mes, pero con serias contraindicaciones", agregó García. El vicepresidente del Colegio Médico y también experto en la materia, Ramón Osses, afirma que la baja explosiva de peso generalmente lleva asociada el efecto "rebote", que no es otro que la recuperación también excesiva del peso perdido.
Arma de doble filo"Con los fármacos, una persona puede perder 20 kilos de una sola vez, pero al poco tiempo los dobla. Esto es porque lo que eliminó fue estructura muscular y no grasa, transformando su cuerpo en una silueta fofa", dijo Osses.Los fármacos dañinos, sin embargo, no son únicamente los sicotrópicos, sino también los diuréticos que se prescriben, igual que los otros, con receta médica reservada, pero que no deberían prescribirse. "Ahí hay una grave problema ético de los médicos. Parece que prima más el beneficio económico que la salud de las personas, por eso que es importante la regulación para detener este abuso", reiteró Osses. Pero las consecuencias no se quedan ahí. La persona que en tiempo récord recupera su peso perdido genera posteriormente transtornos emocionales que afectan su autoestima, llegando incluso a provocar bulimia y anorexia. Los médicos, que pretenden de una vez por todas frenar el uso y abuso de estos medicamentos, anunciaron que el próximo 28 de enero se reunirán con las autoridades del Minsal para exigir la regulación farmacológica de los productos cuestionados, a la vez que pedirán severas sanciones para los médicos inescrupulosos que ganan millones recentando medicamentos que dañan la salud y también para las farmacias que muchas veces actúan como cómplices.
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