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| 21 de Enero de 2002 | |||
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Campechas promueven su cultura y se ganan sus monedas con rutas de la Sal y de San Andrés Le ponen color al turismo en Pichilemu adentro
La Cuarta, la patiperra, visitó el circuito rural El Encanto, en la Sexta Región, que le trae dos alternativas de recorrido: la ruta de San Andrés y la de la sal. La Sociedad El Encanto la conforma un grupo de familias campechanas que se unieron buscando nuevas alternativas de negocios mediante el turismo, y su caballito de batalla son los parajes del interior de Pichilemu, con una cotota cultura de chupallas y ojotas y atractivos naturales para quedar con la sanguchera abierta. La ruta de San Andrés debe su nombre al santo de los agricultores, cuya fiestoca agarra motoneta cada 30 de noviembre en el pueblito de Ciruelos, hasta donde llegan miles de devotos de todo el país para peregrinar por sus calles.
Reciclaje de lombricesLa primera parada es en el vivero Las Dalias, donde la señora Julita Pavez y sus socias tienen cerca de veinte especies florales. Las chiquillas cultivaban en sus casas por gusto, pero luego, bajo el alero del Indap, se capacitaron y en la actualidad ofrecen al visitante la novedad del humus fertilizante, un potente abono para la tierra que nace del reciclaje que realizan lombrices rojas californianas.En este circuito se puede visitar el Museo del Niño Rural que cuenta con una tremenda tortuga de casi dos metros de largo y con algunas pertenencias del cardenal José María Caro. Luego de un alto para disfrutar de un almuerzo campestre con cazuela de pollo y pan amasado en el rancho Oro Blanco, se sigue a Pañul, donde Manuel Lizama, junto con dedicarse a la confección de artesanías en arcilla, vaticina el estado del tiempo a través de una botella con agua de vertiente recogida en la noche de San Juan. "Desde que la confeccioné, no ha fallado ni una vez", aseguró. La segunda ruta es la denominada de la Sal, debido a que en el borde costero hay una amplia zona en que se produce sal de mar. Desde Cahuil y hasta el sector La Villa se puede ver el proceso de elaboración de este producto, que se mantiene desde que los indígenas habitaban la zona. Las condiciones en que laburan son precarias, según cuenta Jorge Paez, con 33 pepas en el oficio. "Esta vida es dura y muy mal pagada, ya casi nadie viene a trabajar aquí". Antes de terminar el recorrido en Pichilemu, los turistas pueden disfrutar de una once preparada por las manos de las chiquillas del rancho El Bronce, en donde labura Alicia González quien se atribuye la creación del Viagra Rural. Estas mujeres se dedicaron al sector gastronómico tras recibir capacitación en manipulación de alimentos y presencia personal. La promoción de los circuitos turísticos se está realizando con tutti en las embajadas de Chile en el extranjero y en la página www.indap.cl. Lo bonito y lo importante es que no sólo se beneficia al visitante mostrándole nuestra tierra, sino también a los campesinos, que así se integran al mundo empresarial.
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