22 de Enero de 2002
MAGAZINE
BLOG | CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA
Buscador

Google
Web LaCuarta.cl


MAGAZINE
PALOMITA
Pepe Antártico
Arroz con leche
Horóscopo
La ventanita sentimental

 

La ventanita sentimental
doc@lacuarta.cl

Estimado Doctor:

Tengo 23 años y soy un asiduo lector de su columna. Desde hace un tiempo que estaba con la intención de escribirle y pedir su sabio consejo. Bueno, ahora me decidí.

En agosto del año recién pasado nos separamos con mi polola, de 24 años. El motivo fue que comenzó a ponerse fría y todo lo transformaba en plata, quiero decir que no le gustaba salir de la casa sin llevar un dineral. Al parecer, se olvidó de las tardes que compartíamos un heladito en el parque, mientras la niña (su hija de seis añitos) jugaba con su mascota.

Las cosas se pusieron insoportables y terminamos. En ese lapso, una amiga que yo tenía fue mi paño de lágrimas. Ella es una niña de 20 años, aún inocente (aunque no lo crea), que me acompañó en las horas más tristes e hizo todo lo posible por reconciliarme con mi ex, hasta que lo consiguió. Volví con mi polola, pero nada es igual, extraño las palabras suaves y cariñosas de mi amiga. Añoro el brillo de sus ojitos y su sonrisa tan bella, pero eso no es lo peor.

Hace una semana, ella me llamó y me dijo que desde hace mucho tiempo estaba enamorada de mí, que todo lo hizo por verme feliz. Con mi polola tenemos vida de pareja, ella me exige que le cumpla como hombre, no le digo que la paso mal, pero cambiaría todo por estar con mi amiga, aunque sea conversando o abrazados.

Usted se preguntará: ¿Por qué no dejo a mi polola? El problema es que quiero a su hija como si fuera mía; más bien la siento mía.

No sé qué hacer. He buscado la opinión de otras personas, pero no me convencen.

Andino

Mijo:

Realmente, es usted el que enredó todo y se complica la existencia de una manera increíble.

Vamos al meollo del asunto.

Clarito, aunque no lo dice, está enamorado de esa dulce e invicta amiga, que lo consoló cuando era un estropajo a raíz del cambio que experimentó su polola y ahora conviviente, que se agrandó y juraba que usted se había ganado un Loto grandote. De torito de exposición lo convirtió en una vaca lechera, a la que ordeñaba a su regalado gusto.

Me da la sensación que ella cachó que usted quiere demasiado a su hija y por ese lado manipula la situación. Entre paréntesis, este detalle demuestra que es buena tela, mire que la mayoría de los hombres, en su caso, actúan de otra manera.

Ahora, la mamá le da chicha y chancho, pero usted recuerda el brillo de los ojos de la chiquilla y su bella sonrisa y cambiaría el cacheteo a concho por estar con ella, aunque sea de pie.

Es su felicidad, su vida, lo que está en juego, mi perro y creo que debería darle un giro a la situación. Tiene la oportunidad de tener sus propios hijos con la tiernucha, pero me gustaría que la cosa fuera con libreta.

DR. CARIÑO

 

contacto@lacuarta.cl
Derechos reservados COPESA
NOINDEX