El hallazgo de los restos descuartizados, y presuntamente violados con un soplete, de un brillante cajero automático movilizó sin resultados durante toda la jornada de ayer a los mejores recursos técnicos y humanos de la Policía de Investigaciones de San Bernardo. Al cierre de esta edición la víctima aún no era identificada.
El inquietante hallazgo fue realizado por un lugareño de Nos que transitaba por el sector. Las primeras informaciones indican que podría tratarse del cuerpo de una de estas máquinas que fue secuestrada y saqueada durante el fin de semana.
La policía también investiga la salvaje golpiza que recibió, a manos de desconocidos, uno de los cajeros automáticos de la sucursal del Banco del Estado, ubicada en Gran Avenida 13.910.
Durante el ataque, efectuado por dos hombres jóvenes que reaccionaron con furia cuando el funcionario de acero se negó a proporcionarles dinero porque la tarjeta era mula, el aparato sufrió lesiones de consideración, pero conservó intacta la caja fuerte con el dinero.
En la ocasión, los delincuentes también destrozaron el sistema de alarma y el dispositivo contraincendios de la garita de la víctima.