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| 23 de Enero de 2002 | |||
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Durmiendo la siesta cayó el "monstruo de las tijeras"
Tal como siempre lo sospecharon los pitonisos de La Cuarta, el asesino de Gloria Montecinos Serna, de 33 años, y su hija, Daniela O.M., fue Mauricio de Jesús Opazo Cáceres, de 26, hermanastro del ex conviviente de la mujer, un funcionario de Carabineros en retiro. De esta forma se comprobó la acertada premonición de estos pechitos, quienes desde el primer momento descartaron que el autor de los tijeretazos fuera el ex policía Néstor Opazo Meneses, de quien la víctima se encontraba separado al momento de morir. En cuanto a la papa, se supo que gracias a la relación amorosa que su hermanastro había mantenido con Gloria, el homicida sabía que su ex cuñada vendía joyas de oro y ropa; que tenía un taxi y que prestaba dinero. Con todos estos antecedentes Opazo comenzó a planificar el crimen. El día señalado llegó hasta el inmueble, situado en el 317 de la calle Arauco, dispuesto a todo. El asesino tocó a la puerta, y cuando Gloria le abrió inmediatamente se le fue encima. La mujer opuso resistencia, pero todo fue inútil. Los crudos antecedentes recopilados por el diario pop indican que el hampón la golpeó y la arrastró del pelo hasta el segundo piso donde el cavernícola, empuñando una tijera, la hirió no menos de 30 veces con el artefacto de acero en diferentes partes del cuerpo. Luego de apuñalarla, la siguió golpeando hasta desfigurarle el rostro. El cuerpo ensangrentado de Gloria fue encontrado en el dormitorio, sobre su cama. La pequeña hija de la mujer tampoco libró de la furia del "monstruo de las tijeras", ya que también le quitó la vida de 15 estocadas. El cadáver de la nena apareció bajo una escalera. Según la policía el despiadado homicida actuó con tanta saña porque es adicto a la "chicota" y ese día le había dado duro a un cóctel de pílsener y pastillas molidas. Además, se supo que al momento de cometer el doble crimen Opazo estaba cumpliendo condena en la cárcel de Colina, por el delito de robo. Lo increíble es que había cumplido 3 de los 5 años de sentencia y "por buena conducta" ya le habían otorgado el beneficio de la salida dominical, que después se transformó en salida diaria, hasta que quebrantó la condena y nunca más regresó a la cana. Los oficiales de la BH anduvieron un año y medio tras los pasos del asesino, hasta que finalmente lo ubicaron durmiendo en la casa de la madre de su actual pareja, en la comuna de Lanco, en Valdivia. Allí el criminal siguió delinquiendo. Se dedicaba al macheteo, la estafa y a robar taxis.
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