El término del angustiante corte en trámite del agua potable, que tiene en ascuas a unas 720 mil familias en Chile que no han podido pagar la cuenta, quieren lograr los diputados pepedés Aníbal Pérez y Guillermo Ceroni y el sociate Francisco Encina, con flor de proyecto de ley que acaba con la poco simpática medida que rige desde 1978.
El trío parlamentario se las emplumó ayer en la matina hasta La Moneda para pedirle al ministro secretario general de la Presidencia, Mario Fernández, que patrocine el proyecto, muy necesario en este tiempo de apreturas económicas, según los honorables.
En una breve reunión, el ministro Fernández se comprometió a estudiar el proyecto y tramitar la urgencia, si le encuentra alguna gracia a la iniciativa.
A la salida de la corta, pero significativa juntada, Aníbal Pérez -quien lleva la batuta en la guerra contra el artículo 36 de la ley general sanitaria-, parló que "son casi 3 millones de personas que hoy están expuestas a suspender el suministro de este servicio tan imprescindible. Por eso le pedimos al ministro que el Gobierno patrocine el proyecto para terminar con esta facultad administrativa de las empresas sanitarias".
A coro, los tres mosqueteros del agua coincidieron en que "esto no es como cortar el teléfono; estamos hablando de algo indispensable", y se avergonzaron de que Chile sea el único país en América Latina en el que se corta el agüita por no pago.
El diputado Encina, por su parte, dijo que el mayor argumento para derogar esta facultad de las empresas sanitarias es que "el país está intentando salir de una situación de desmedro económico, con muchos cesantes que no pueden pagar, y no por ser cesantes les van a cortar el agua".