Con sus pilchitas, camastros, pelelas y humilde mobiliario en plena calle están viviendo tres modestas familias de la comuna de Cerrillos, que fueron lanzadas de las casas que arrendaban a Manuel Queroz Rojas, quien según los afectados perdió las viviendas en un litigio y se fue pa'l monte con el money del pago por adelantado de la renta.
Setenta y cinco lucas mensuales les costaba a cada prole la gracia de vivir en los chalets del "Señor Barriga", ubicados en la calle Buzeta Nºs 2991 y 4035. Haciendo un esfuerzo sobrehumano, estas humildes parentelas pagaron con anticipación hasta diciembre del 2002, pero su actuar responsable fue como una raya en el agua, ya que jamás cacharon que el arrendador hacía rato que no era el amo y señor de las propiedades.
En el 21º Juzgado de Cerrillos, la querella contra este sujeto que sigue el abogado de la Presidencia, Ernesto Vásquez, no tardó en estamparse. Sin embargo, su acción no ha arrojado un resultado que satisfaga a las familias, que desean ver a este taxista de Lo Valledor devolviéndoles la plata o, de lo contrario, viendo el sol a cuadritos.
Lo único concreto es que como resultado del cahuín, hay gente durmiendo con la mollera alumbrada por los astros y con el alma en un hilo por los flaites desalmados que han intentado robarles sus cositas.
Una de las temerosas desalojadas es Rosa Castro, madre de tres peques de 9, 4 y 7 años, quien debe criarlos en soledad pues su pierna peluda titanea en lejanas tierras desde donde le envía la lana. Por fortuna, ya tiene visto un lugar donde irse con su prole, claro que en condiciones súper diferentes a las que acostumbraba.
"La muni nos ofreció como ayuda unas mediaguas, pero no tenemos donde instalarlas. Además, siempre le he dado a mis hijos un hogar digno y no merecen irse de allegados. Esta era una buena casa, al alcance del bolsillo, pero ahora que perdí tanta plata parece que tendré que irme en otras condiciones", se lamentó la mujer, que se trasladó durante la tarde de ayer a un nuevo domicilio.