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| 23 de Enero de 2002 | |||
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doc@lacuarta.cl
Antes de contarle mi rollo, déjeme decirle que usted es simplemente un sabio del amor, ya que siempre le da en el blanco a los problemas que acoge y más encima cuando esos problemas son del corazón. Le cuento: Soy una persona de 22 años, estudio en un reconocido instituto de la capital y también trabajo, ya que no me gusta que mis papás me paguen los estudios. En general, me va bien. En el tema del amor siempre tengo consejos para mis amigos en general, pero cuando estoy involucrado en uno de ellos, me siento un perfecto inútil ya que siempre hago lo que no debería hacer. A mi edad he pololeado sólo dos veces, ya que aún me siento inmaduro en ese tema, pero sí he pinchado con varias niñas pero nada serio. Hace algunos meses conocí a una minita que vive en el sector donde yo Vivo. Comenzamos a andar, me llegué a ilusionar con ella, ya que pensé que por fin podría olvidar a mi ex polola, pero con el tiempo comenzaron las discusiones. Ella tiene un carácter de los mil demonios y yo tengo que dar el brazo a torcer para buscar alguna solución, pero siempre terminamos en lo mismo, peleas, acciones de celos, etc. Doctor, a mí me gusta mucho, me he comportado con ella como nunca me había comportado con nadie, soy con ella todo lo que no fui con mi ex polola y eso que que con esta duramos un año y medio. Por favor, ayúdeme, ya que siento que cada día que pasa la quiero más y no me gustaría enamorarme de una persona que sólo está jugando con mis sentimientos. Se despide un fiel admirador. Tontorrón Tontín:
Está claro que su actual polola tiene mal vivir. El problema más serio es que si ahora, en la época en que las parejas son todo ternura y arrumacos, ella luce un genio endemoniado, imagínese como sería la cosa si se llegaran a casar. Por lo general, es el hombre el odioso, celoso hasta del practicante que le puso un inyección en el brazo a su prenda y del compañero de curso que la ayudaba en las tareas. En su caso, desgraciadamente es ella la mochera. Como es tan violenta, capacito que lo suba y lo baje a xuxadas porque llegó 15 minutos atrasado. Lo más serio es que las personas acostumbradas a estallar van en "progreso" paulatino. Es decir, con el correr del tiempo se ponen peores y como las palabras o palabrotas les parecen insuficientes, apelan luego a los charchazos, patadas en las canillas o tirones de mechas. Por eso, mi perro, debe empezar a calibrarla para establecer si tiene algún tornillito suelto y si llega a esa conclusión, aprete cachete como que hay Dios. Sería terrible que se le cayeran las babas por una mujer que le sacude la pallasa cuando anda de maletas. Y eso parece que ocurre todos los días. DR. CARIÑO |
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