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| 24 de Enero de 2002 | |||
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El club popular vivió ayer el día más negro de su historia, con Peter Dragicevic en la presidencia.
Justicia declaró la quiebra del Colo
El pueblo colocolino, del desierto a la pampa patagónica, del mar a la cordillera, lo sufre y lo lamenta, pero igualmente siente que Colo Colo resurgirá más grande que nunca. Tal como lo anticipó La Cuarta, en exclusiva mundial, el sábado último, en nota al líder disidente Jorge Vergara Villarroel y lo ratificó al día siguiente Carlos Caszely: La quiebra se viene y, lamentablemente, ésta llegó. La magistrada Helga Marchant acogió la petición de la citada empresa en la causa rol 5997, presentada en diciembre último, por una deuda impaga ascendente a los 270 millones de pesos. Y no es precisamente la Alianza el mayor acreedor del Colo, pero fue quien lo solicitó. Según el tribunal, la demandante quedó hasta más arriba del paracaídas por las numerosas letras protestadas giradas por Colo Colo, cuyo monto inicial era de 59 millones de pesos. Además, la magistrada Helga Marchant designó al síndico de quiebras Juan Carlos Saffie para que asuma la incautación de los bienes del club, así como su control y administración, ya que en la misma resolución estableció que, "asimismo, cesan en sus funciones el directorio y los gerentes del club". De esta manera, ayer mismito quedaron sin pega desde Peter Dragicevic para abajo. El primero, tal como quería, inscribió su nombre en la historia: Bajo su gestión Colo Colo sufrió la declaración de quiebra, más allá de las soluciones que deriven en el futuro. Así quedó escrito. El tanto, el abogado Jorge Ovalle asumirá la defensa del Cacique y tiene tres días de plazo para presentar un recurso de reposición y conseguir dejar la medida sin efecto. De no acogerse, el próximo lunes la medida quedará ejecutoriada y no habrá más que hablar. En tanto, el dirigente Luis Baquedano ofreció disculpas públicas a todos los hinchas, "porque no hemos sido capaces de levantar a Colo Colo". Todas las acciones emprendidas por el club quedaron sin efecto luego que el directorio fue disuelto por ley y es el síndico de quiebras Juan Carlos Saffie quien asume la total autoridad de la institución y estudia las medidas destinadas a facilitar la continuidad de las actividades albas. ¿Cómo se llegó a esta drástica resolución judicial?. La historia comenzó a tejerse hace bastante tiempo y en el último semestre se agudizó al destaparse la olla: La crisis del club no resistía más y las cifras emanadas de una auditoría al club publicadas el lunes en el diario pop, resultaron lapidarias al revelar que la deuda ascendía a 7,38 veces el patrimonio institucional. Impagable. La insostenible situación impulsó al directorio, salvo un integrante, a solicitarle la renuncia a Peter Dragicevic, quien salvó el escollo el pasado martes 15 de enero, con puro verso y muñeca. Luego saltó a la palestra su eventual sucesor Alejandro Ascuí, con quien el ahora histórico timonel albo transó una salida "elegante", poniendo como condición la elaboración de un documento que lo excomulgue de todo pecado. Así, continuó chuteando la pelota para adelante, pero en la reunión del directorio del martes 22 recién pasado, se resolvió darle un plazo perentorio: 20 días como tope. Sin embargo, las cuentas alegres de quien buscaba una salida a lo grande, con alfombra roja incluida, y los esfuerzos de los directores que soñaban con sacar al club del fango, se estrellaron con el fallo judicial: Bastó que el tribunal acogiera una de las decenas de demandas que bombardean al club popular para remecer hasta sus cimientos. En una de esas, es para mejor. Cualquier semejanza con la experiencia de Racing de Avellaneda, actual campeón argentino, revitalizado tras una quiebra hace un par de años, podría no ser sólo una coincidencia. Además del síndico Juan Carlos Saffie, asumiría la tutela del club ante la junta de acreedores, integrada por un lote de este porte y que se pondrán en la fila para cobrar.
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