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| 26 de Enero de 2002 | |||
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"Ventilador" Avila denuncia "nuevo caso de indolencia del sistema judicial" con poblete Buscó a su hijo perdido 7 meses y nadie le dijo que estaba muerto
La denuncia la efectuó la progenitora junto al senador electo, Nelson Avila, quien indicó que los tribunales y las policías, en ocasiones, exhiben conductas abiertamente discriminatorias respecto de personas modestas. A esto se suma que la señora Margarita, quien es transplantada de un riñón, tiene una prótesis en la cadera y sufre de aplastamiento en la columna, tuvo que salir a trabajar como vendedora ambulante para costear los gastos de la búsqueda de su primogénito.
Sepultado como indigenteAvila explicó que el drama comenzó el 2 de febrero del 2001, cuando César Antonio Ríos Alvarez (29), le informó a sus madre que pasaría 4 días en Viña junto a unos amigos.Sin embargo, pasaron los días y César no regresó, por lo que su madre, el 3 de marzo estampó una denuncia por presunta desgracia en Carabineros. El 18 de marzo, la ratificó en el 30º Juzgado del Crimen de Santiago, tribunal que despachó una orden de investigar. El parlamentario agregó que con el paso de los meses y por el nulo avance de las indagaciones, Margarita concurrió periódicamente a la policía y al tribunal a pedir información, pero la tachaban de "fastidiosa", "ya que ellos sabían hacer su trabajo", apuntó. Tuvieron que pasar siete meses para que a Ignacia Alvarez, hermana de Margarita, se le ocurriera solicitar un certificado de defunción donde salía clarito que su sobrino había muerto el 3 de febrero del 2001 atropellado por el tren. Los restos de César fueron sepultados en julio de ese mismo año en el Cementerio 3 de Playa Ancha en calidad de indigente, pues "no fueron reclamados por personas alguna", precisó Avila. "Incluso cuando Margarita recibió los efectos personales de su hijo encontró en su billetera una pequeña agenda que contenía los teléfonos de familiares, amigos y del trabajo, pero nadie tuvo la deferencia de dar aviso", recalcó. La madre indicó que su calvario no terminó ahí, si no que estuvo un buen tiempo colocándole flores y rezándole a una tumba equivocada, pues nadie le explicó exactamente dónde estaba enterrado. "Sólo cuando lo exhumamos para traerlo a Santiago, nos dimos cuenta que esa no era la tumba de mi hijo", señaló. Margarita ahora junto a un grupo de abogados del diputado Avila se encuentra elaborando una escrito que va a presentar ante la Comisión de Ética del Poder Judicial y una querella contra los que resulten responsables de la negligencia.
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