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| 26 de Enero de 2002 | |||
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Esperó que se le pasara el dolor durante un mes para vengar el supuesto ultraje Mató de una puñalada a "padrastro": Afirma que le había medido el aceite
El crimen ocurrió en el interior de una casa ubicada en la calle Aguas Marinas Nº 1207, población Santa Teresa de la comuna de San Bernardo. Allí vive la dueña de casa, identificada como Petronila Montoya Alarcón, de 49 años; y vivían su hijo, Alex Hidalgo Montoya Montoya, de 20, (ahora con residencia en la Peni) y el conviviente de la mujer, José Quiñonao, de 34, quien actualmente habita en el Más Allá. Antecedentes recogidos por este diario en el lugar de los hechos coinciden en que el "niño de la casa", sin oficio y con antecedentes por hurtos reiterados, en junio del '97 y julio del año pasado, llegó completamente borracho a palacio. Esto ocurrió pasada la una y media de la madrugada, cuando su mami y su medio papi hacían cucharita en la suite matrimonial de ese apacible nidito de amor. El portavoz de la Subcomisaría Lo Lillo, capitán Felipe Alegría, señaló que durante los interrogatorios, el muchacho confesó que su padrastro lo había violado bajo amenaza de muerte hace un mes, delito que se lo comió y no se atrevió a denunciar a la policía. Esta versión está siendo investigada por Carabineros, ya que no se descarta que sea falsa y que el jote la hubiese dicho como una forma de justificar el crimen. Durante este período Alex Hidalgo comenzó a amasar odio contra su padrastro, cuyo asesinato tenía entre ceja y ceja. Por lo anterior es que en el último tiempo comenzó a practicar el hobbie de abrir botellas de pílsener y coleccionar cajas de vino vacías. Para olvidar, dice la canción, pero la verdad es que el perico lo hacía para envalentonarse y asesinar a su padre, sin que le temblara la mano. Fue así como la noche del jueves, el homicida decidió echarse al amante de su mamá, para lo cual se aleonó con unos copetes. La primera parte la cumplió a cabalidad, por cuanto el Alex llegó afirmándose en el hipo, a raíz de lo cual protagonizó una agria discusión con el "padrastro". En cosa de segundos los insultos y escupitajos se transformaron en una descomunal pelea, en medio de la cual el Alex abandonó el ring para ir a la cocina en busca de un cuchillo. Luego regresó a la zona de combate y enterró el arma en el pecho del hombre que, según él, hace un mes le había medido el aceite. Todo ocurrió ante la horrorizada mirada de su madre. Después de convertirse en homicida, el muchacho huyó del lugar. Carabineros de la Subcomisaría Lo Lillo llegaron como rayo al sitio del suceso y luego de escuchar el relato de la mujer, incluida la descripción física del cabro, salieron a la caza del homicida. Tras realizar varios patrullajes por la población Santa Elena y sus alrededores durante toda la madrugada, los polis encontraron a las 8 de la mañana a Alex Hidalgo. Estaba parado en la esquina de las calles Las Perlas y Aguas Marinas, a media cuadra del lugar de los hechos. Al registrarlo se le encontró el cuchillo en el calcetín. El homicida ayer mismo fue puesto a disposición del Octavo Juzgado del Crimen de San Miguel.
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