El subse de Transportes, Vicente Patricio Manuel Tombolini, le doró la píldora a un piño de taxistas sureños sobre las cualidades, inigualables, según él, del gas como combustible.
El Tombo se arrancó de la polémica de los fotorradares que lo acosaba en Santiago y se fue a Puerto Montt a chacharear en el Congreso Provincial sobre Uso de Gas en Vehículos, organizado por el sindicato local de pantalones arrugados.
Con su verso habitual, explicó al callo el proyecto de ley -ya aprobado en primera instancia- que iguala los impuestos del gas natural comprimido y licuado de petróleo, con la idea de hacer atractivo su uso en empresas de transportes.