"Hoy has sido muy superior a mí", reconoció Martina Hingis, aguantando los lagrimones como podía, casi en estado de shock, por la emoción de la ceremonia final; "no sé si estar feliz o llorar, pero lo que sí espero es una revancha cuanto antes", puchereó la helvética.
"Eres una gran campeona", le respondió Capriati, que apenas terminó el encuentro se puso a palabrear por celulítico con su hermano y amigotes, "y va a ser muy difícil poder igualar tus seis finales. He tenido que hacer un tremendo esfuerzo y creo que ha sido uno de mis días más duros", se cachiporreaba la caperuza.
"No sé qué es mejor para mí, si el título que acabo de conseguir o el del año pasado. En éste he tenido que salvar puntos de partido y lo he pasado muy mal, porque hasta a mis piernas les costaba moverse", señaló la vencedora.