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| 28 de Enero de 2002 | |||
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Parejito: Se acaparó todos los votos "Don" Elías, grande for ever
Para muchos, Figueroa hasta corriendo de espalda debe ser considerado como el futbolista más pulento que ha dado nuestro terruño. Clase, técnica, inteligencia -podríamos estar todo el día tirando flores- hicieron que el central criollo dejara con la sanguchera abierta a quién lo viera jugar. No por nada les vendió pan a los creadores del "Jogo bonito". A los 19 añelis y ya seleccionado en la adulta, agarró sus pilchas y dejó Wanderers para llegar al Peñarol, equipo charrúa en el que hizo lo que mejor sabía hacer, o sea tirar calidad con el ventilador. Pero fue su llegada al Internacional de Brasil lo que consolidó su nombre. En las primeras prácticas, los garotos no le pasaban la redonda ni para que la conociera, así que les pegó un sólo rugido para que supieran quien mandaba. Al final dejó locos a lo brasileños, que igual que los uruguayos lo querían nacionalizar para que los salvara en sus selecciones. Idolo de las minocas y de las hinchadas, se convirtió en mito con su "gol iluminado", en el que es alcanzado por un rayo de sol justo cuando la emboca con la testa. Con esa pepa, el Internacional fue campeón de Brasil. Elegido dos veces el mejor del "conti", también fue el crack más votado en el equipo ideal. En resumen, no había donde perderse.
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