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| 30 de Enero de 2002 | |||
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Jubilado de San Bernardo murió atropellado cuando huía del lugar de los hechos Perseguido por los remordimientos, presunto violador se lanzó bajo un bus
Así, en un aparente accidente de tránsito, finalizó en San Bernardo un drama que afectó a varias familias que habitan una vivienda del sector oriente de esa comuna de la capital. Sus tres únicos protagonistas fueron el jubilado Víctor Vergara Adorno, de 68 años; D.J.M.A., una estudiante de 9, y el chofer del Metrobús patente LN 1071 de la línea Lo Herrera-Avenida Portales, Cristián Cárdenas Meza, de 29 años, quien, por inapelable decreto del destino, fue el encargado de escribir el último capítulo de la historia y de bajar el telón de la tragedia. Según los que están enterados, el drama comenzó a gestarse poco después de las ocho de la mañana del lunes, cuando el sol ya achicharraba los tejados de una villa sambernardina en la que todos sus pasajes tienen nombres ligados al Descubrimiento de América. Así, se mezcla La Pinta con La Niña; Las Carabelas y otros nombres geográficos con el de Mar de los Sargazos, ese tenebroso jardín de algas flotantes en medio del Atlántico, donde los desafortunados navíos quedaban atrapados para siempre. A la hora señalada, en el número 2020 del estrecho callejón Víctor Vergara, aprovechando que la dueña de casa Jacqueline del Pilar Amaro y los otros residentes habían salido, Vergara trató de violar a la niña sometiéndola a tocaciones deshonestas. La menor denunció el ataque o el hombre fue sorprendido, lo cierto es que mientras Jacqueline llevaba a su hija hasta el Hospital Parroquial, el jubilado huyó del barrio y comenzó a vagar sin rumbo por el centro de San Bernardo, mientras sus familiares intentaban en vano ubicarlo para que respondiera ante el grupo por su acción. O se defendiera. Pasado el mediodía, a la búsqueda se sumó la policía, luego que los médicos del hospital diagnosticaron que existían sospechas de violación, aunque sin daño aparente. La incógnita sobre el paradero de Vergara terminó dramáticamente, como se había iniciado, a las 13,45 horas, cuando Cristián Cárdenas guiaba su máquina por Avenida Portales. Al pasar frente al número 1720, sin que nada pudiera hacer para evitarlo, intempestivamente un hombre, al parecer surgido de la nada, se lanzó bajo las ruedas del bus. Cárdenas sintió el impacto, aplicó los frenos y enseguida corrió junto a algunos pasajeros y vecinos a socorrer al herido. Todos los esfuerzos fueron en vano y el hombre falleció en el lugar. Ayer reinaba el silencio en la casita de Mar de Los Sargazos. Una mujer que se identificó como la esposa del occiso sostuvo que Vergara no se suicidó sino que murió atropellado, accidentalmente, por un bus intercomunal. Cuando La Cuarta insistió en la versión del aparente suicidio que el conductor le entregó a la policía, la mujer se limitó a decir que "lo único que ahora importa es que él descanse en paz, nada más".
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