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| 31 de Enero de 2002 | |||
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Homicida estaba desesperada con tanto insulto y palizas Mujer mató a su amante abusivo con un combo minero de 7 kilos Fresia Guerra Tapia, de 35 años, se convirtió en homicida a las 22.30 horas del martes, cuando su amante, identificado como Guillermo Rodríguez Rojas, estaba durmiendo en la cama de dos plazas. El informe policial asegura que minutos antes de que el hombre fuera a echar los huesos, había protagonizado una violenta pelea con Fresia, a quien golpeó hasta dejarle la cara convertida en bofe. La riña ocurrió en el interior de la vivienda ubicada en la calle Los Gladiolos 884, en el sector denominado Las Tomas, del puerto de Caldera. La mujer, hastiada de los malos tratos, esperó que el hombre se fuera a contar ovejitas para vengarse de las palizas. Apenas Guillermo quedó lona, fue al cuarto de herramientas y se armó con uno de esos combos que los mineros llaman "revientarrocas". A continuación, con el mayor sigilo, Fresia se paró a los pies de la cama y mientras recordaba su interminable calvario, dejó caer la herramienta sobre el cráneo del hombre. A raíz de la violenta colisión entre el "combo" y la mollera, el cráneo del obrero se partió en dos. Luego de matar al sujeto, Fresia se dirigió bastante aliviada hasta la Tenencia de Carabineros, donde le confesó al cabo de guardia que minutos antes había asesinado a su conviviente porque ya no podía seguir soportando sus golpes e insultos, los que se agravaban cuando el finado llegaba cargado a los copetes y las drogas. Tras encontrar el cuerpo los funcionarios policiales denunciaron el caso ante el fiscal del Ministerio Público, Héctor Mella Farías, quien solicitó la concurrencia de los detectives de la Brigada de Homicidios (BH). Fresia Guerra fue puesta a disposición del Juzgado de Caldera. Una vez que se enteró del hecho y ante la evidencia que se trataba de un grave caso de violencia intrafamiliar, el juez Arnoldo Wunkhaus dejó en libertad a la homicida, con la condición de no abandonar Caldera y concurrir religiosamente a estampar su millonaria en el diario de vida del juzgado local, mientras dura la investigación.
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