|
|
| 01 de Febrero de 2002 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Humareda hizo volar chinas, vacas y chanchos y sentirse patrones a los pobletes Quema de dos mil matas de macoña dejó marcando ocupado a los huasos
Los arbustos fueron ubicados por un sargento, ex guardia de la Conaf, a quien le llamó la atención que una serie de plantas muy espigados, de hojas acerradas y cuyos tallos estaban adornados de vistosos cogollos, no pertenecían ni al jaral costero, representado generalmente por los espinos, ni al bosque nativo. Tampoco eran ejemplares jóvenes de pino radiata, ya que los terrenos no pertenecen a Forestal Mininco, y el sector de Palmilla no está reclamado ni por pehuenches ni huiliches como parte de sus tierras ancestrales. La identificación de la especie originó un psicodélico debate entre los miembros del grupo. El capitán insinuó que podría tratarse de matas superdesarrolladas de ruda y dio orden de cortar algunas, para tratar los dolores de guatita, que especialmente los lunes, aquejan al personal. Un sargento las confundió con plantas ornamentales, y pidió permiso para llevarse una parejita e instalarlas en el living. "Se verán lindas, una a cada lado del sofá", dijo el decorador de interiores uniformado. "Na que ver. Están todos más volados que la Pilar. Es yerba, mi capitán. Macoña verdecita, flor de carrete", zanjó la discusión un mangalisa, recién egresado y que aún conserva la oreja derecha agujereada y un tatuaje de Bob Marley en el pecho. Tras esa conclusión, los polis desenterraron un par de matas y las enviaron al hospital de Rancagua para su análisis, mientras que el resto fue quemado en la orilla del río Tinguiririca. Cuentan los lugareños que el apestoso humo de las plantas se expandió por toda la comarca y provocó entre los vecinos extraños fenómenos anímicos y sensoriales, que también se están investigando. "Se acerca el final de los Tiempos. Los manzanos se llenaron de higos. Mi chancha volaba de flor en flor y la vaca "Florinda" arrancó del rancho en bicicleta porque no pudo soportar que las petunias de mi comadre, la Clarisa, se pusieran a cantar temas de Charly García", dijo a La Cuarta, un huaso del sector mientras se lanzaba, mochila al hombro, a buscar su destino por los caminos de la Sexta Región.
|
|