Paulina Rubio no olvida. Tiene todavía fresca en su memoria la mansa pifia que le pegaron el 2000 en la Quinta Vergara cuando, la parte femenina del monstruo, no le perdonó que por subir a escena bajaran a Cristián Castro.
Pues bien, el tiempo ha pasado. La cuate ahora es una especie de pop star latina. Donde se presenta, deja la tendalá. Sus temas "Lo haré por ti", "Y yo sigo aquí" y "El último adiós", todos hits. Incluso esta diva bien armadita, de sensuales y bien contorneadas curvas, grabó varias de estas creaciones en inglés para conquistar el esquivo mercado gringo.
En su regreso a Viña no quiere nada al azar. Su objetivo: matar, conquistar, dejar lelos a todos desde el primer segundo que aparezca en el renovado escenario viñamarino. Machos, ¡prepárense!, trae un show bastante sensualote. Adornada con ajustados y delineadores trajes, sacará partido a su físico con cada canción. Desea, lo ha confesado a sus cercanos, que el monstruo quede ronroneando y comiendo de su mano y para eso ocupará todas sus armas.
La característica de femme fatale que le ha imprimido a los videos promocionales de las canciones de "Paulina", su más reciente disco, la sacará a relucir a todo galope. Increpará a los hombres; le gritará a las mujeres: " Vamos , cantemos!: ¡cuando vengas de rodillas!". Y ahí no parará la cosa, ocupará mariachi, un ballet de miedo y, cuidó muy bien la ubicación en que aparecerá en escena el jueves 21: abrirá los fuegos.
Paulina viene para arrasar, sacarse la espina del abucheo y demostrar que puede dominar cualquier público. La artista, en este momento se encuentra concentrada en la grabación de su primer discacho en inglés. El larga duración tendrá, por lo menos, cuatro temas del CD "Paulina" traducidos al inglés y otras ocho canciones nuevas.