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| 02 de Febrero de 2002 | |||
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Todos los funcionarios fueron despedidos y ahora, como acreedores, demandarán al club Colo Colo ingresó a la "Ritmo y cesantía"
Pasado el mediodía de ayer se apersonaron en la sede de Cienfuegos 41 el secre de Saffie, Raúl Quezada y la notaria María Gloria Acharán, para notificar, uno a uno, a casi 60 funcionarios que se encontraban en el inmueble. Posteriormente, ambos cumplieron la misma misión en el estadio y teatro Monumental. La totalidad de los despedidos acordó presentar una demanda colectiva para conseguir el pago de sus sueldos, imposiciones y otras embelecos, por los que la antigua regencia los hacía huevo pato. Y para llevar adelante el juicio cuentan con el patrocinio del prestigioso abogado laboralista Néstor Gutiérrez. De esta manera, los trabajadores y funcionarios se inscriben en la voluminosa lista de acreedores del club popular, cuyo forado parece no tocar fondo. Una vez concluida su tarea en Cienfuegos 41, Raúl Quezada, quien entregó explicaciones a todos y cada uno y les instó a interponer los recursos legales correspondientes para cobrar lo que les pertenece, prosiguió en el estadio y teatro Monumental. Afirmó Quezada que "están todos despedidos, menos los jugadores. Quedaron algunos trabajando, los mínimos necesarios, para que el club siga funcionando", y adelantó que "el próximo lunes (pasado mañana) se recontratarán unas 70 personas, del propio club lógicamente. Un número necesario para continuar trabajando y levantar al club". Reiteró que el síndico Juan Carlos Saffie no hizo más que cumplir con la ley, que lo faculta para despedir a los trabajadores y que estos se conviertan en demandantes y acreedores del club, porque es la única manera que puedan cobrar, porque la sindicatura puede responder desde el momento de la quiebra en adelante. Ratificó que al nuevo cacique no se le pasa por la mente bajarle la cortina al Colo, pero su tarea inmediata es limpiar y ordenar la casa, para posibilitar la continuidad del giro. La mayoría de los trabajadores se mostró dispuesta a pelear hasta la última chaucha. "Porque nos deben sueldos e imposiciones de más de cinco años. Nos descontaban la plata de las imposiciones, pero no la ponían en las AFPs y menos en la Caja de Compensación. Estamos llenos de deudas y no es por culpa nuestra, sino de la antigua gerencia. Esto es un desastre. Tenían al club en el suelo, no merecen perdón", chupeteó Alejandro Pereira. Por otro litro, el caporal del Instituto de Educación Colo Colo, Sergio Hidalgo, organismo al que también le cayó la guillotina, expresó su esperanza en la buena disposición del síndico "para seguir funcionando en marzo. Atendemos a unos cien deportistas, muchos de ellos ya están matriculados y tenemos prácticamente resueltos los recursos para funcionar. Hay aportes del Ministerio de Educación y de la empresa privada. Estamos muy esperanzados en continuar con nuestra labor educativa".
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