Seis pericos que estaban aburridos de seguir pagando pensión en la cárcel de Copiapó y que al parecer tenían menos físico que un jinete, escaparon al mediodía de ayer a través de un túnel cuya boca de salida no tenía más de 50 centímetros.
El gran escape ocurrió justo a la hora del cambio de guardia, pero alcanzó a ser advertido por un "tombo", quien agarró a tunazos a los mal agradecidos que se iban sin dar las gracias. Uno de ellos, identificado como Elías Pastén Sepúlveda, recibió dos guaracazos: uno en el antebrazo y otro en el glúteo izquierdo, lo que le impidió lograr su objetivo.
Los otros cinco, quienes eran buscados con lupa por toda la ciudad y sus alrededores, fueron identificados como Richard Arquero Báez, precioso por robo con violencia; Jorge Angel Reyes, robos reiterados; Marcelo Figueroa Osorio, de 23, por violación; Enrique Calvo Villegas, 37, robo con violencia, y Daniel González Cruz, preso por violador.
Según se supo, inspirados en una de las tantas películas sobre fugas desde sórdidos calabozos, los "ladrillos" se constituyeron en una "carreta" más cerrada que candado chino, y se pusieron a cavar pacientemente un túnel de 15 metros de largo, el que les permitió salir a la calle Centenario por el costado oeste del penal, entre las garitas tres y cuatro.