En una verdadera telecebolla, con dimes y diretes, llantos y risas, se ha convertido el eventual traspaso del Liceo Experimental Manuel de Salas a la Universidad de Chile. Ayer, el rector de la UMCE, plantel al cual ha pertenecido históricamente este liceo, explicó la inconveniencia de cambiar de administración al tiempo que acusó que el proyecto de ley enviado por el Gobierno para traspasar la dependencia a la Casa de Bello no ha sido consultado con nadie.
El rector Raúl Navarro enfatizó que la UMCE no se beneficia económicamente con el establecimiento, puesto que el liceo no produce ganancias, según habría constatado hace algunos meses la Contraloría General de la República. "Nos interesa el Manuel de Salas por una razón académica. Somos una universidad especializada en educación, con un claro sentido de servicio público, en cuyo proyecto es relevante la participación del Liceo, como un instrumento de nuestro trabajo pedagógico", precisó Navarro.
El académico recordó además que tras la auditoría solicitada por la universidad, ésta arrojó como resultado graves faltas en la administración del Liceo, que obligaron a la UMCE a destinar 274 millones de pesos para que se pudieran enfrentar los gastos fijos del establecimiento.
Esa deuda y la negativa de las autoridades del liceo a que los padres documentaran, mediante pagarés, letras y chocosos, la escolaridad de sus retoños, motivó al rector a despedir a los tres directores del establecimiento, situación que después fue revertida por la Corte de Apelaciones de Santiago.
Por su litro, la académica del liceo Cecilia Harche desmintió que el profesorado esté en contra de la UMCE y, más aún, denunció que tras el quilombo existen sucios intereses económicos de un grupo de padres y la actual dirección del liceo, que lo único que quieren es convertir el Manuel de Salas en una corporación de derecho privado.