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| 04 de Febrero de 2002 | |||
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Joven matrimonio falleció abrazado a sus pequeñas hijas en dormitorio del segundo piso Familia completa pereció en incendio de casa que cuidaba en Cerro Navia
La tragedia provocó estupor entre los habitantes de la calle Lo López cuando trascendió que la joven pareja que pereció entre las llamas no vivía en el inmueble siniestrado, sino que solamente lo estaba cuidando, ya que sus moradores se encontraban de vacaciones en la playa. Los fallecidos son el comerciante Julio Mora, de 24 años, su esposa Isabel Castillo, de 21, y sus dos pequeñas hijas, Nicole y Camila, de 4 y 2 años, respectivamente. Cuando se inició el fuego, al parecer provocado por un cortocircuito, en la propiedad dormían tranquilamente el matrimonio Mora-Castillo y sus niñas; la hija del dueño de casa con tres menores y otras dos personas. Miguel Valdivia Carrasco, el propietario del inmueble -una laberíntica construcción a la cual se le habían agregado un segundo piso de madera y otras mejoras en material ligero-, quedó destruido por el guadañazo del destino. Sin ocultar sus lágrimas, y masticando una y otra vez el amargo bocado de la impotencia, Valdivia dijo a La Cuarta que cuando se inició el incendio, a la 1.30 de la madrugada, se encontraba con su esposa conversando la amistad con algunos amigos y al regresar a su casa, la número 2174 de la villa, la encontró ardiendo por los cuatro costados.
Heroismo de pobladores"No pude hacer nada. El fuego avanzó rápidamente y cuando llegué, ya se estaba quemando la casa de mi vecino", explicó el hombre, quien intentó ingresar al infierno en dos oportunidades, pero vio frustrados sus esfuerzos por rescatar vidas y muebles cuando cayó fulminado por el humo y tuvo que ser trasladado hasta la posta, víctima de la asfixia.El incendio movilizó a todo el vecindario, especialmente a los jóvenes, quienes con baldes y mangueras de jardín trataron de contener el avance de las llamas mientras llegaban los bomberos. Durante los aproximadamente 45 minutos que duró el incendio, en el barrio se observaron escenas desgarradoras y también manifestaciones de heroísmo temerario, como el protagonizado por doña Lupe. Esta mujer, sin pensarlo dos veces, ingresó al horno y pudo llegar hasta uno de los dormitorios ubicados al fondo de la caótica construcción. "Abrí la puerta y vi que la pieza estaba llena de humo. Se me nublaron los ojos. Comencé a toser. Pensé en escapar, pero entré de todas maneras empujada por una corazonada. Entonces, vi a un niño que estaba acurrucado a los pies de la cama, enrolladito. No gritaba ni lloraba, sencillamente estaba atontado por el humo y sin atinar a nada", relató la mujer, quien tomó entre sus brazos al menor y lo sacó a la calle, salvándolo así de una muerte segura. Mientras la mañana iluminaba los restos humeantes de la casa, Lupe aseguró que ni siquiera le vio la cara al niño. No sabe a quien rescató. "Era un morenito chascón, que estaba en calzoncillos y tiritaba de miedo", es lo único que recuerda la heroína.
Cuerpos sobre las camasSegún Miguel Valdivia, el joven matrimonio a quien sorprendió la mala hora en la casa equivocada, vivía en la comuna de Renca y desde allí habían llegado a mitad de semana a hacerle una gauchada a la familia que vive en el segundo piso, que está de vacaciones."Vi sus cuerpos sobre las camas. Cada uno de ellos dormía con una niña. Al parecer se fueron en el sueño, asfixiados por el humo, y cuando las llamas abrazaron el dormitorio, ya estaban muertos. Por lo menos no sufrieron", relató, tratando de conformarse, el dueño de casa.
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