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| 04 de Febrero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Ex futbolista y actual técnico reveló su odisea Patricio Albornoz: Un milagro de vida Albornoz, hoy con 54 pepas bien sufridas, en su vida pichanguera defendió los colores de O'Higgins, Magallanes, Colchagua, Trasandino de Los Andes y Palestino, realizando luego el curso de entrenador con Pedro Morales, para conducir de ahí a algunos equipos de Tercerita y Cuarta División. Incluso ejerció fugazmente el apostolado, cuando quiso dedicarse a reportero y endilgó a Perú para laburar de informador de cancha en la Radio Central, tirando la talla con los cholitos de Alianza Lima. Los problemones ya se asomaban, porque con tanto peloteo su familia no le alcanzaba a ver ni la sombra. Y su señora, bien gracias. Fue así como sufrió el abandono de la doña, los bajones, achaques surtidos, y todo por la coqueta pelota... Aquí viene la parte oscura del cuento. La situación se fue complicando más, y su debilucha salud le dio la mejor bienvenida a un chacal Parkinson agudo, además de diabetes y depresión.
"Schhht. Con decirle que el '99 ya no me hacían caso las piernas, y el 2000 estuve grave 6 meses en silla de ruedas, y más encima no podía hablar. Para más remate gastaba un turro de plata en médicos, exámenes, remedios, etc."
"En ese momeno no atinaba a nada. Por fortuna tuve conmigo a gente que siempre me apoyó, sobre todo hombres de fútbol. Soy un agradecido de tipos como Elías Figueroa, Edgardo Marín, Manuel Pellegrini, Iván Guerrero, que fue quien me llevó a "Buenas Tardes, Eli", donde me ayudaron mucho. También a ustedes, La Cuarta, la que ayuda a los necesitados. Pero de verdad estuve re mal. Hubo un tiempo en que llegué a pedir monedas en el Metro..."
"Claro que sí. En octubre pasado, después de los controles médicos yo creía que me iba a quedar en la silla de ruedas para siempre".
"Me quería morir porque no servía para nada. Gastaba 55 lucas en remedios, y ganaba 60. No quería salir de la casa, solo, encerrado pensando en lo mío. Una vez me hice un consomé de veneno; porque Dios es grande no más lo vomité casi al tiro, si no ahora estoy con don Sata".
"Fue recién en noviembre pasado, y yo diría que por milagro. En la mañana hice fuerza y me levanté de un viaje. Primero fui caminando al baño y después salí a la calle. No lo podía creer. Afuera la gente me veía y se alegraba, porque en mi barrio me quieren un montón. Así, de a poco, empecé a caminar más, a hablar mejor, hasta que hace 2 meses solté los remedios".
"Quiero ponerle pino a mi Escuela de Fútbol en Conchalí, y si sale algo, poder dirigir a un equipito amateur".
"Creo que sí porque estoy recuperándome bien. Ya puedo jugar, chutear, correr, trancar pelotas. Insisto, lo que me pasó fue un milagro".
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