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| 06 de Febrero de 2002 | |||
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Perro policial confundió gesto de ayuda con agresión y casi mata a nana y dueño de casa Por alta traición ejecutan a veterano pastor alemán que atacó a sus amos
La desconocida del ejemplar, de rancia prosapia teutona, un ex funcionario dado de baja por mala conducta de la institución policial en la cual se desempeñó durante varios años, se produjo la noche del lunes, en el domicilio de Jorge Puelma Rovelo, de 71 años, ubicado en calle Roberto López Meneses 1485. En ese lugar, cerca de las 20.00 horas, la asesora del hogar, Magdalena Hidalgo López, de 68 años, trató de ayudar a su patroncito, quien tras sufrir un accidente doméstico cayó al suelo y no podía levantarse. Toda la escena fue observada desde lejos por el perro, a quien el sargento Castillo sólo identificó con las iniciales C.A.N., alegando que no podía proporcionar su nombre porque al momento de su muerte tenía menos de 18 años. Al ver caer a Jorge Puelma, a C.A.N. se le pararon las orejas y se le engrifaron los pelos de la cola, claras señales de que había entrado en el estado de alerta roja, y que estaba presto a acudir en ayuda, o en defensa, de su mantenedor en peligro. Magdalena Hidalgo no reconoció, u obvió, estas claras señales del perro -animal descriteriado hasta las últimas consecuencias y posiblemente afectado por el Alzheimer canino-, y se acercó corriendo a su patrón para ayudarlo a ponerse de pie. Su gesto, al parecer, fue interpretado por el alemán como un ataque, y fiel a su largo entrenamiento, entró en acción. El perro se abalanzó sobre la mujer y comenzó a morderla como si se tratara de un suculento osobuco, provocándole serias heridas.
Graves lesionesEl médico de turno de la Posta de Urgencia del Hospital del Salvador, Raúl Novoa, dijo a La Cuarta que la interna presentaba serias heridas en el cuero cabelludo, la cara y ambos antebrazos, las que debieron ser suturadas. Magdalena fue dada de alta y se encuentra en tratamiento con antibióticos.El dueño de casa tampoco salió ileso del ataque, ya que el primo político del lobo de la Selva Negra, haciendo gala de singular falta de tino y malagradecimiento, no sólo mordió la mano de quien lo alimentaba, sino que también sus orejas y piernas. Luego del ataque, Puelma llamó a la policía y al veterinario Ricardo Villarroel, de la Clínica Tomás Moro. Mientras llegaba el profesional, de acuerdo a la Ley Marcial vigente en tiempos de guerra; a las atribuciones que le confiere la naturaleza y rango de dueño de casa, y a las también contempladas por el Estado de Emergencia que reinaba en esos momentos en su hogar, Puelma Rovelo sometió al animal a un juicio sumario por alta traición y lo condenó "ipso facto" a la pena de muerte. En atención a lo anterior, al llegar Villarroel, el amo le ordenó ejecutar a C.A.N. en el mismo lugar y sin derecho a apelación. A pesar de que el pastor alemán alegó que como ex uniformado, y de acuerdo con la tradición militar, merecía el honor de ser fusilado con la vista descubierta y de cara al pelotón, sus reclamos no fueron atendidos y minutos después falleció, sin dolor, pero con una amarga mueca de congelada en el hocico, víctima de una inyección letal.
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