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| 06 de Febrero de 2002 | |||
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Luciano Quiroz puso como condición que "La Cuarta" estuviera en el tribunal Llorando de arrepentimiento se entregó homicida de Recoleta
El hecho causó conmoción no sólo en esa comuna, sino que también en todo el país y sus alrededores. Como un buen ciudadano, Luciano Quiroz, de 27 años, evitó que los detectives de la Brigada de Homicidios (BH) siguieran dando jugo y ayer en la mañana decidió entregarse en el 23º Juzgado del Crimen de Santiago, con la única condición que los reporteros de La Cuarta estuvieran presentes, con el propósito de conocer la pulenta en exclusiva y dejar constancia que "me entrego voluntariamente a la jueza Lucía Vaganay, porque considero que no soy responsable y confío en la justicia chilena", dijo el homicida. El Luciano, de 27 años, se manchó las manos con sangre la madrugada del viernes pasado, en el frontis de la botillería Las Brisas, ubicada en la población Chacabuco 3, en Recoleta.
Se les vació estanqueSegún la versión del machucado, a las dos de la madrugada de ese día, él y tres amigos más le estaban dando el bajo a una miserable botella de pílsener, por lo que se les acabó en menos de un minuto, por lo cual tuvieron que hacer una vaca para comprar más parafina.El encargado de la compra fue Luciano, quien todavía no sabe por qué cresta o qué hizo para que José Guzmán saliera hecho un quique desde el interior del boliche, empuñando un cuchillo con la seria intención de echárselo. "La pulenta es que no cacho qué hice para que el tipo intentara matarme. Le juro que llegué piolita, pedí que me atendieran con buenos modales y nada más... No estaba curado ni drogado. Además, a ese tipo no lo conocía. Estoy seguro que debido a su evidente estado de ebriedad me confundió con otra persona", aseguró Luciano. Por razones que se fueron con Guzmán al Más Allá, el ahora finado intentó acuchillar a Luciano, quien durante el forcejeo se chisporroteó y enterró sin querer queriendo el cuchillo en el pecho de su agresor. "No me di cuenta que lo dejé herido, y me fui con mis amigos. A la media hora uno de los cabros me dijo que el tipo seguía tirado en la plazoleta. Así es que para evitarnos más problemas, nos fuimos a acostar. Sin embargo, al otro día llegaron los detectives a la casa a buscar a mi hermano, el Juan Adolfo, y lo acusaron de ser el presunto autor del crimen. Calcule cómo andaban de perdidos los policías. Yo no sabía que el tipo estaba muerto, así que nunca tuve miedo de nada. Al rato supe que el sujeto había fallecido y le conté a mi mamá. Después fui a a Quilicura, a la casa de mi hermana, y también le narré lo sucedido. Yo sé que no soy responsable del homicidio, porque lo único que hice fue defenderme. Si no lo hacía me mataba. No sé por qué, pero me mataba. Apenas supe que yo era el asesino, decidí entregarme sin hacer más atados", dijo Luciano.
Sin querer queriendoSeguro de que el homicidio no fue calificado ni con premeditación, el compadre ofreció disculpas a la familia del finado y se mostró arrepentido de lo que hizo. "Pido perdón a la familia del fallecido, pero lo hice para defenderme. Espero que entiendan que no lo hice de adrede".El muchacho es maestro pintor y padre de una niñita de dos años. Vive en Recoleta y no tiene antecedentes policiales ni yayitas pendientes con la justicia. Reiterando que está súper arrepentido, Luciano dijo a La Cuarta que también se entregó por el bien de la salud de sus padres: "Mi mamá está muy enferma del corazón y mi papi sufrió una crisis respiratoria y nerviosa, debido a los hechos", relató. "Nunca me ha gustado tener problemas con nadie y menos con la justicia. Por eso es que hoy día los llamé para que me acompañen a entregarme al tribunal", remachó el cumpa.
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