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| 07 de Febrero de 2002 | |||
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Profesional de la bandeja se convirtió en homicida por rasca colación y botellón de chacolí Garzón vengador asesinó a cliente vivaracho que hizo "perro muerto" La historia se originó a las 23.00 horas, mientras Carlos Vallejos, de 39 años, pasaba la malaya y corría entre las mesas para atender a los parroquianos que repletaban un restaurante ubicado en la comuna de Padre Las Casas. En una de esas, mientras hacía malabares con la bandeja, Vallejos vio a través de la ventana que un colega suyo, cuya identidad se mantiene en reserva, se encontraba frente al local discutiendo con un cliente que había intentado hacer perro muerto, luego de haberse tragado un chancho en pelotas con papas duquesa, un cebiche de pirigüines rellenos con palta mayo y un botellón de chacolí, reserva de la familia. Muy pronto la discusión degeneró en pelea frontal y salieron a la cancha los charchetazos voladores y las chuletas en la entrepierna. La mocha la ganó el cliente vivaracho, quien, tras sacarle cresta y media al garzón, apretó cachete. Todo esto fue observado por Carlos Vallejos, quien muy piolita y sin que nadie se enterara, ni siquiera el afectado, comenzó a planear la forma de vengar la golpiza recibida por su estimado colega. Oficiándolas de vengador anónimo, Vallejos esperó el término de su turno, se cambió de pilchas y salió en busca del agresor, no sin antes aperarse con un cuchillo regalón. Como el agresor era habitué del boliche, el mosaico supo altiro dónde encontrarlo, así que se dirigió hasta un sitio eriazo cercano al restorán, donde el cliente identificado como Blas Rivera, de 57 años, vivía a la maleta y sin pagar ni uno, en una casa abandonada. Cuando Vallejos llegó hasta la residencia, Rivera dormía a pata suelta, por lo cual no se dio ni cuenta que se moría cuando el garzón vengador le aplicó una rápida serie de puñaladas. Según la policía, la primera estocada le perforó el tórax, la segunda el brazo derecho y la tercera un muslo. La saña con que actuó Vallejos se explica porque es un experto en la materia, ya que registra antecedentes penales por robo y quebrantamiento de condena. A raíz de las profundas heridas, Blas Rivera se desangró en el mismo lugar y murió por anemia aguda. Tras convertirse en homicida, Vallejos regresó al negocio, donde limpió el cuchillo y lo guardó en el cajón del servicio. Al otro día, mientras le servía un plato de porotos con riendas a uno de sus clientes, fue capturado por detectives de la Brigada de Homicidios.
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